
«El ritual de Lily», dirigida por Manu Herrera, es entre otras cosas, una carta de amor al cine de terror de la vieja escuela. Indico esto, porque en un cine actual, donde el uso de CGI y IA, está tan extendido, aquí asistimos a una masterclass de efectos especiales prácticos. De los de toda la vida. De los que puedes encontrarte en «Abierto hasta el amanecer». Rick Baker ha sido un buen maestro, para todos los encargados de los efectos especiales, a las que asistimos en esta película.

Dicho esto, que para mí es quizás la característica que más me ha llamado la atención, vayamos al resto de cosas que me apetece explicar. Tras una escena inicial, en otros tiempos, la película nos lleva a un grupo de amigas, decididas a pasar un fin de semana «inolvidable». Para ello, cuentan con un cuarto miembro en el grupo. Una chica llamada Lily, totalmente ajena a lo que se puede considerar «inolvidable». Las chicas en cuestión, están interpretadas por Eve Ryan, Elena Gallardo, Patricia Peñalver y Maggie Garcia. Esta última da vida a Lily y de entrada destila inocencia y todo buen corazón. Hay que destacar que las protagonistas, tienen cada una un rol bastante bien definido.

Teniendo en cuenta que estamos ante una película de tintes diabólicos, ciertos detalles del guión son para sacarse el sombrero. Que uno de los temas más conocidos del grupo Dover suene, es un guiño digno bastante divertido. La película, tiene la virtud de tras un inicio arrollador, conseguir que vaya creciendo la curiosidad del espectador, sobre que va a pasar. A eso ayudará en todo momento, la banda sonora a cargo de Joan Martorell.

Quizás homenajeando al cine de terror de las épocas de Jess Franco, hay un cierto erotismo light, del que tampoco se abusa. Y eso se agradece, porque podría despistar al espectador y sacarlo de esa tensión que se ha generado. Es cierto que cuando llega el momento de las «sorpresas», la tensión deja un poco paso al gore. Gore de la vieja escuela, diría que algo acelerado. Es como si de repente,una grieta se hubiera abierto y todo lo que se había contenido, tuviera barra libre.

Pero consigue remontar, con un final que hace que se entienda/complemente ese principio tan «heavy» que habíamos visto. A pesar que antes de ese final, finalizado lo truculento, asistamos a unos minutos que parecen de relleno.

Como apunte final, agradecer que de una manera quizás breve, entendamos un poco la mitología del personaje. Y también esas ilustraciones finales que son visualmente una gozada. Entiendo que la película haya triunfado en festivales de todo el mundo. Ahora toca ver si la taquilla le hará justicia. Espero que si.

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