
Han pasado más de 25 años, desde el inicio de la saga «Scary Movie». Esa primera entrega, era todo un festival de bromas, usando películas famosas. Los guiños, entre otras, a «Matrix», «Sospechosos habituales» y «Sé lo que hicisteis el último verano», ofrecían al espectador, un nuevo tipo de humor. Gamberro, escatológico, un sinsentido de gags que funcionaban como un tiro.
Tras un largo período de 13 años, llega ahora la sexta entrega. Y ya de entrada, dejar claro que si bien las tres primeras entregas eran caviar, el nivel había bajado bastante. Así que había curiosidad, por ver si los hermanos Wayans, iban a reflotar una saga que parecía muerta.
Y si tuviera que elegir un adjetivo, para resumir todo lo que esta entrega ofrece, ese sería: SINCERIDAD. Porque los Wayans no tienen problema, en reconocer que había que recurrir al factor nostalgia. Volver a traer a ese casting inicial, que 25 años después sigue dando mucho mejor resultado, que posteriores interpretes de la saga. Y eso, que por ahí han pasado gente como Charlie Sheen, Leslie Nielsen o Kevin Hart.
Es esa sinceridad, la que les hace reconocer, que la saga había perdido totalmente el norte. Y que aquí están ellos, para darle oxigeno a algo que estaba agonizando.
Los Wayans, no tienen problema en incluso homenajear clásicos como «Aterriza como puedas». Lo cual, me parece algo brillante. En pleno 2026, beber de clásicos, sin perder tu propia identidad, es algo digno de aplauso. Y consiguen que el mejor gag de la película, sea un guiño a un gag de la primera entrega. Aquel gag de «Sé lo que hicisteis el ultimo verano», protagonizado por Lochlyn Munro.
Y en esta ocasión, suben el nivel, al no tener ningún problema en atizar también a la administración Trump, a los ICE.. El posicionamiento en temas políticos, es evidente y valiente a la vez. Así que risas siempre, pero sentido común también.
Antes les hablaba del factor nostalgia. De esta especie de reunión de ex alumnos a lo que asistimos los espectadores. Y aquí quiero remarcar algo, como cierre de esta crítica. La nostalgia, en todo, hay que saber usarla. Estamos acostumbrados, a esas sagas que vuelven a utilizar personajes míticos, para satisfacer al fan. Y siendo sinceros, subir la taquilla.
Y a este uso de la nostalgia, hay que intentar no menospreciar al espectador. Con algunos casos sonrojantes, como cierta aparición en «Alien: Romulus». Así que demos gracias a los hermanos Wayans, por ir de cara. Por ser valientes en dejar claro los motivos de esa nostalgia.

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