
Servidor recuerda ser pequeño y ver en la tv autonómica de Cataluña, las aventuras de He-Man. Recordar, entre otros, a Skeletor, el castillo de Grayskull y a Duncan, es una de las mejores experiencias asociadas a mi infancia televisiva.
Dicho esto, el director Travis Knight, retoma el mítico personaje. Para ofrecernos una de esas películas, que son «zona de confort». Dejando de lado el factor nostalgia, ese que empuja a los fans a las salas de cine donde proyectan la película, estamos ante más de dos horas de puro disfrute.
Donde veremos al joven príncipe Adam «huir» de Eternia y regresar para ocupar el lugar que le pertenece. Todo esto, se va desarrollando de manera divertida y frenética. El arranque de la película, es puro espectáculo visual y la mejor manera de meterse al público en el bolsillo.
En un casting,donde lo más conocido, es un Idris Elba como Duncan, hay un acierto total en elegir a Nicholas Galitzine como He-Man. Se enfrenta al papel que seguramente lo dará a conocer al gran público. Y lo resuelve francamente bien. Su mezcla entre heroicidad y tontería, casan con el tono gamberro de la película.
Tono gamberro, que sube la apuesta, con unos diálogos que juguetean con la homosexualidad de manera brillante. Es esto, un completo disfrute para el espectador adulto, que agradece lo divertidos de esos diálogos. El público disfrutará con el aspecto visual. Y hasta sentirá simpatía por un Skeletor que como villano, tiene sus momentos cómicos. Es un villano con delirios de grandeza, tan exagerados que es imposible no reírse de él.
Estamos ante una película de aventuras, que abraza la acción y sentido del humor, de clásicos como «Willow» y «Conan el Destructor». Y que a pesar de un clímax final, excesivamente largo, consigue ser un blockbuster en toda regla.
Para terminar, antes les hablaba de un casting, donde lo más conocido es Idris Elba. Pues sin estar lógicamente al nivel interpretativo del mismo, que Dolph Lundgren se pase por la pantalla, es un homenaje más que merecido. Al actor sueco, que también dio vida al personaje, en la fallida versión del año 1987.

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