
Uno de los platos fuertes del festival de Sitges 2026, sin ninguna duda, era el poder ver «Hope». La nueva película de Na Hong-jin, director de joyas como «The Yellow Sea» y «El extraño». Vaya por delante, que su nueva película es su proyecto más ambicioso.
Lo primero que llama la atención, es saber su duración. 160 minutos, a bote pronto, puede ser algo que aleje a ciertos espectadores. Que puedan considerar que es demasiado. Y que como sea un rollo, pues menuda sesión les espera. A esos espectadores, una cosa, no van a perder ni un sólo minuto de atención a lo que está pasando en la pantalla.
Lo que inicia como una simple investigación, por la muerte de un animal, en una pequeña ciudad, acaba siendo más, mucho más… La película deja que la cosa se vaya cocinando poco a poco. Dejando al espectador, con ganas de que llegue el momento de que todo estalle.
Y cuando eso pasa, cuando empieza la explosión de acción… madre mía… A partir de entonces, tengamos claro que cada escena de acción, nos va a dejar con la boca desencajada. Preguntándonos cómo demonios se ha podido rodar eso. Y cómo demonios no sobra ni un segundo de las mismas. A pesar de la larga duración de cada una de esas pequeñas piezas de arte.
Cuesta hacer esta crítica, sin hacer algún tipo de spoiler. Pero esa primera escena, tiene un cierto déjà vu a «Ataque a los titanes». Una grandeza, un impacto visual como se ha visto antes. Esta claro que nadie dirige persecuciones como Na Hong-jin. La cámara no pierde detalle. Hemos pasado de mordernos las uñas esperando que llegue el momento, a volvernos locos con él mismo.
Habrá quien considere que el esquema se repite. Que algunas secuencias, parecen copias de otras, cambiando el escenario y algunos elementos. Pero, lógicamente la opción de fusionar los escenarios en la misma escena, haciendo que las dos se desarrollen al mismo tiempo, habría deslucido el resultado de cada una de ellas.
Hablemos de otras cosas que no sea la acción. Hay un guión, que si bien hasta el final, no acabaremos de entenderlo del todo, tiene su hueco para el sentido del humor. Consiguiendo en cierta escena, que algo que empieza siendo dramático, acabe provocando las carcajadas de toda la sala.
Queda claro que «Hope», es el inicio de algo grande, muy grande. Esperando, que esta vez, no tardemos tanto en disfrutar de otra película de este director.

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