
Películas que traten sobre los problemas de la maternidad, hay muchas. Así, a bote pronto,recuerdo a la sobrepasada Linda, de «Si pudiera te daría una patada». Película que brindó a Rose Byrne el mejor papel de su carrera.
Pero creo que pocas lo hacen, estilo tipo «Nightborn». Que abraza el terror y lo fantástico, para en definidas cuentas, tratar lo complicado que es ser madre. En este caso, en especial, en los primeros meses del recien nacido. Dirigida por Hanna Bergholm, la película cuenta como actores principales, con Rupert Grint como Jon, el padre desesperado que pasa de la comprensión a la desesperación absoluta. Y con una brillantísima Seidi Haarla, como Saga, la madre de la «criatura», consideremos que algo especial…
Gran parte de la acción, se desarrolla en la casa familiar, a la que van vivir antes de quedarse embarazada. En pleno bosque finlandés. Todo muy idílico, todo muy terrorífico a la vez. Porque no deja de ser como una cárcel. Alejados de todo, sin contacto casi con el mundo real.
Durante todo el metraje, uno asiste a los «problemas» para educar/amar al niño que han tenido. Y se muestra de manera metafórica, lo complicado que es. En especial para la madre. Que en más de una ocasión se siente víctima pero culpable a la vez. De manera lógicamente fantástica y macabra. Aunque los toques de humor salvajes, vayan dejándose caer por la película. Pero de una manera, que no entorpece para nada la tensión.
Quizás falta algún tipo de explicación, que haga entender mejor, a ese otro personaje que es el bosque. Aunque habrá una frase a media película, que define un poco lo que va a pasar.
Uno de los máximos aciertos de la película, es jugar con la imaginación del espectador. Que no consigue discernir el aspecto real del niño, lo suficientemente pronto que desearía. Queda claro que no es un niño normal, pero no podemos ponerle rostro. El terror viene de sus actos y de sus gritos. Gritos, en ciertos momentos casi animales. Y hasta ahí puedo leer…
Guión inteligente, donde el terror y la maternidad se mezclan. Sangre poca pero efectiva. Y un final que habla de aceptación, la que supongo que al final cualquier madre/padre novato, acaba abrazando. Porque nadie te enseña a ser padre.

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