
Uno de las platos fuertes de la temporada cinéfila del 2026, es «En el corazón de la bestia». Dirigida por David Ayer y Brad Pitt, es una historia de supervivencia y vínculos emocionales.
La trama en si, no ofrece nada innovador, se trata de sobrevivir. En este caso a un accidente de aviación, dejando a Belmont y su perro Odin abandonados a su suerte en plena montaña. Dos personajes para nada convencionales. Él, un ex soldado de las fuerzas especiales. Y el perro, pues quien le acompañaba en sus misiones.
La poca interacción que podemos ver en la película, entre el personaje de Belmont y cualquier otro humano, deja claro que este, sólo tiene reposo y tranquilidad con su perro Odin. Y es aquí, donde la película refleja perfectamente el vínculo que se lleva a establecer entre un humano y su mascota. Mas que mascota, compañero de vida.
Estamos ante ejercicio de supervivencia, que me recuerda un poco al que interpretó Leonardo Di Caprio en «El renacido». Pero aquí, todo esa superviviencia, se limita al hombre contra la naturaleza y los peligros que la misma ofrece.
Paisajes preciosos, sin buscar en ningún momento algo visualmente espectacular. Incluso los momentos de tensión, están grabados de la forma más real posible. Esto no va de ser indestructible, esto va de hacer/sufrir todo lo que sea necesario, para llegar a un sitio donde estar a salvo.
Brad Pitt, ofrece su mejor interpretación en años. La manera en que muestra la calma en la soledad, la fragilidad en los momentos complicados y la fidelidad hacía Odin, son dignos de premios. Espero que la temporada de premios se acuerde de él.
Para quien no tenga mascota,seguramente esta película le tocará menos la fibra. Pero si ustedes tienen perro, gato, cualquier mascota, va a ser imposible no sentir cosas. Quizás la película «patina» en alguna explicación final que no viene al caso. No, porque no sean de agradecer los datos facilitados, sino porque «rompe» un poco el estado emocional al que como espectador se ha llegado.

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