
Rose Byrne se marca un papel digno de Óscar en «Si pudiera te daría una patada». Quizás tuvo la mala suerte, de coincidir en esa edición, con Jessie Buckley, que lo ganó por su papel en «Hamnet». Pero personalmente, creo que la interpretación,de madre superada por las circunstancias, que nos ofrece Rose, es un papel imbatible.
En la película dirigida por Mary Bronstein, vemos el día a día de Linda, una mujer que tiene que hacer frente a los cuidados de su hija. Que está enferma, que sólo sabemos que lleva una sonda para comer y a la que no le ponemos rostro. También a unos problemas en la vivienda, que derivan en ir a vivir a un hotel. Y a un marido, que por su trabajo, no está en casa cuando ella lo puede necesitar.
Estamos ante un retrato, de lo dificil que es gestionar la maternidad y la carga de responsabilidades. Todo con un cierto toque de humor negro y unos secundarios que lo bordan. Porque Asap Rocky, como vecino/camello en el hotel donde acaban Linda y su hija, farmea aura en cada una de sus apariciones, que dirían los jóvenes.
Y Conan O’ Brien, sorprende y mucho, en el papel de terapeuta de Rose. Son sus sesiones, uno de los puntos fuertes de la película. Junto con una fotografía y un tono oscuro que le favorece mucho. Que quizás peca de quererse poner demasiado poética en su final. La sobrecarga psíquica/física de la protagonista, muy bien mostrada, durante todo el metraje, pierde algo de fuelle en esa escena final. Con eso, no estoy diciendo que sea un mal final. Simplemente, es que ante la montaña rusa que hemos vivido anteriormente, pues le falta tensión.
Con los años, cuando se repase la filmografía de Rose Byrne, está claro que «Si pudiera te daría una patada», será uno de sus momentos álgidos. Los premios obtenidos por su interpretación, serán una buena muestra de ello. Sólo espero, que siga atreviéndose con papeles tan arriesgados y temáticas tan arriesgadas.

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