
Escribo esta reseña, justo el día después, de que Bon Jovi anunciara en el ultimo de sus conciertos en Wembley, que el próximo año habrá gira. Y lo anunciaba tras la serie de conciertos ofrecidos en el Madison Square Garden de Nueva York. Y posteriormente visitar Edimburgo y Dublín. Para finalizar en Londres, durante tres noches en el santuario del futbol. Todo como parte de la gira «Forever tour».
Había mucha expectación por ver, tras la operación de Jon de las cuerdas vocales, como sería escucharlos en vivo. Y más si tenemos en cuenta, el aciago recuerdo que dejó su actuación en el Wanda de Madrid en el 2019. Donde su voz se notaba agotada, sin capacidad para llegar a ciertas notas. Y donde un concierto, acabó por momentos pareciendo un karaoke.
No estoy con eso diciendo que dicho concierto no se disfrutará. Si eres fan de Bon Jovi y lo has visto varias veces, entiendes que la edad no perdona. Pero entenderé que si alguien lo veía por primera vez, pudiera salir algo «decepcionado».
Así que la noche del domingo 6 de Septiembre del 2026, era el momento de reencontrarse con la banda de New Jersey. Más que superada la marcha del grupo de Richie Sambora, mucho ha llovido ya de ese momento, tocaba volver a recordar viejos tiempos y disfrutar de los nuevos.

Como telonero, un James Bay, que por cierto colabora en el tema «Legendary» del último disco de Bon Jovi. Durante una hora, tuvo al público que llenaba Wembley, atento a lo que pasaba en el escenario. A pesar de ser muy consciente de que era el telonero, no dejó que eso lo intimidara. Y dio buena muestra de su calidad, tanto como guitarrista como solista.
Así que ya con el público contento, no paso demasiado tiempo hasta que llegó el momento que todo el público esperaba. Un pequeño video introductorio, nos llevó a unas puertas de un ascensor que se abrían en el mismo escenario. Y de allí emergieron Jon y su banda, dispuestos a redimirse una noche más.
Tras un cover de la mítica «With a little help of my friends», la banda empezó a descargar todo su potencial, durante más de dos horas y media. Unas canciones después, James Bay, volveria a salir para tocar el tema «Legendary» anteriormente comentado.
La batería de clásicos se hizo presente. Y la afonía del público se hizo presente, cuando todos los asistentes gritaron/cantaron «You give love a bad name». Me atrevo a decir que a partir de ese momento, se entró en una comunión perfecta con la banda.
Con un Jon dosificándose perfectamente, colocando la voz con mimo. Dejando claro que no volverá a ser el de principios de los 2000, pero que aún tiene tela que cortar. Éxtasis colectivo con himnos como «It’s my life», «Livin’ on a prayer» y «Raise your hands». Y tiempo para emocionarse, con los visuales y la guitarra en «Wanted dead or alive». Y con 90.000 personas coreándola.

Y se finalizó el concierto con un «Always» que emocionó a todos los presentes. Porque a pesar de lo complicadas que resultaban ciertas notas, Jon aguantó. Sufriendo pero aguantando. Se le podrán criticar cosas, pero su compromiso con el público es innegociable.

Un total de 90.000 personas, que albergan un rayo de esperanza. Porque incluso saliendo del concierto, sin ser conscientes de que en unos días, anunciaría nueva gira, la sensación era «ha sido histórico, valía la pena acompañarlos otra noche más».

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