LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

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«23» DE LOS ACEBOS, GUITARRAS AL PODER…

«23», de Los Acebos, trata sobre la vida actual, el nihilismo, la insatisfacción… Y lo hace con unas guitarras que tienen vida propia. Charlo con su creador, Alberto Rodríguez, del que personalmente, considero uno de los mejores discos de este 2026.

* En el dossier de prensa de «23», hablas de urgencia creativa. 
Llevando, un ritmo bastante correcto, a la hora de sacar material, ¿dónde te nace esa sensación de urgencia?.

Nace de querer expresar emocionalmente, todo el maremágnum de emociones que tenía entonces. Y de la inquietud, de querer hacer canciones. Me metía a componer unas canciones, a grabar con los medios que tenían en el local de ensayo. Sin pensar, con micros de 10 euros… Se va enredando un poco la cosa y pudimos grabar con Juan de Dios el EP de «Esclavos de la intensidad». Yo no iba ni a cantar al principio.

* Al ser «23», un trabajo más grande,¿ hay un poco de miedo en relación a eso?. Me explico, un segundo trabajo, un primer trabajo grande, marca si un grupo o un cantante, se va a mantener o no.

Pues no me da mucho tiempo a pensar en esas cosas. Porque gestionaba yo todo, sin una discográfica detrás. Tienes que hacer tantas cosas, que no te da tiempo, a pensar en el impacto que va generando. Ahora que frenas un poco el nivel, es cuando empiezas a pensar ciertas cosas. Yo creo en lo bonito de este camino. Yo sigo trabajando, compaginándolo con la música. No me pongo demasiadas presiones encima, creo que no viene bien. En la vida en general, es decir, de lo que esperas a lo que pasa siempre. Ni mejor ni peor, pero muchas veces distinto. 


* Cuando alguien publica, tanto una novela como un disco, está claro que el título, es algo que no es al azar. 
Así que, ¿por qué «23»?.

Es la edad en la que empecé a trabajar en una oficina. Y empiezas a dejar de lado tus aficiones, las cosas que a lo mejor te hacen feliz. 
En 2023, justamente se empieza a formar la idea de todo esto de la música. Es un romper con esa monotonía, que a lo mejor no te hace tan feliz. Volver a las raíces, a lo que te gustaba. Me pareció como bastante emblemático en este álbum, que es un poco el recorrido de la banda hasta ahora. Que este álbum fuera la historia de lo que me hizo llegar a este punto. Y a donde quiero llegar, a aquella época, que era en la que te desarrollabas más allá de tu profesión.

* Tengo la sensación, que las canciones de «23», se disfrutan mucho más en un concierto, que por ejemplo en el sofá de tu casa. ¿ Pensabas que iba a producir ese efecto?. 
¿Te planteabas eso, grabando en un estudio?.

Yo empecé tocando la guitarra en modo autodidacta. Tocando la guitarra en YouTube, no iba a clases ni nada. Cayó una guitarra en mis manos. Antes tampoco había muchos vídeos. Ni tutoriales, ni nada de eso. Entonces lo que hacía, era emular los conciertos de Red Hot Chili Peppers. Los paraba una y mil veces, viendo como ponía la mano Frusciante. E intentando emular el sonido. Eso fue un poco el camino. Me encanta la música en directo, me gustan muchísimo las versiones de directo de los grupos. Y creo que hizo que inconscientemente, las canciones que compones, se hagan teniendo en mente, el hecho de ir a tocarlas en directo.

* Escuchando el primer tema de «23», titulado «Cruz y Sed», notas que las guitarras, marcan la pauta desde el momento uno. Y ya escuchado todo el trabajo, queda claro que es un trabajo de guitarras. Creo que no son siempre contundentes. Es como si el el estado anímico de las canciones, fuese asociado a la intensidad de las guitarras. Un buen ejemplo es «Como si fuese la última vez». Parece que hubierais dado a las guitarras, una personalidad propia, como si fueran otro miembro más de la banda.

Mi instrumento principal es la guitarra. Y muchas veces, a la hora de componer, ya le das ese protagonismo. Nunca lo había pensado como me lo estás diciendo, pero creo que si. «Cruz y Sed», es un buen ejemplo, para lo que estamos hablando. Es algo riffero. Cuando Juan lo tocó en el estudio, vimos la actitud de las guitarras. Algo tipo Arctic Monkeys. Juan y yo, estamos muy alineados en los conceptos. En la línea melódica musical. Y en este trabajo, las guitarras tenían que tener un protagonismo especial.

* En las dos partes de «Esclavos de la intensidad», se observa una diferencia brutal. La primera tiene algo nihilista, incluso en la letra. Una especie de obsesión, un no saber parar, que acaba siendo destructivo. 
Pero al mismo tiempo, hay como una especie de disfrute/necesidad de ello. Mientras, que en la segunda, las guitarras abandonan la contundencia habitual, como rindiéndose, como reflexión. ¿Cómo nace ese giro de guión entre la primera parte y la segunda?. Y otra pregunta, ¿en las letras que vosotros hacéis, hay como una especie de nihilismo?.

Es un viaje por lo que es la historia de la banda. Desde el punto en el que estamos ahora mismo hacia atrás, no de atrás hacia adelante. Los primeros temas y las letras, tienen una potencia y un toque más esperanzador. De cuando la banda ya tiene más recorrido, otras expectativas y se profesionaliza. Aunque tiene esos toques agrios del principio, de no saber la orientación y lo que te espera. Luego, la cara B, son canciones que se componen, haciendo una introspección o una crítica. A la rutina y al ir un poco donde te dice la sociedad. Esa línea que tú dices, se ve muy marcada y por eso me hace especial ilusión.

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Una cosa que me ha gustado mucho del trabajo, son los solos de guitarra. En particular el de «Castillos en el aire». En relación a como tenéis que sonar en directo, ahora que sale el disco, ¿cómo se presenta la temporada de conciertos?.

En nada vamos a sacar fechas, para presentar el álbum en salas. Se anunciaran en redes sociales. Y hay muchas ganas de que la gente, como tú dices, vaya a escuchar un directo, donde se coge otra magnitud.

* Cerráis el trabajo con «Cuchillos», que remarca lo que comentábamos antes. La sensación nihilista, de insatisfacción. ¿Crees realmente en esa teoría, de que la gente escribe, rueda, canta sobre lo que vive, aunque a veces sea de forma inconsciente?.

Lo que está en las canciones, son como trocitos y fragmentos condensados de mi vida. Los estados emocionales y demás. Siempre va a ser así. Aunque no tiene por qué siempre ser triste, ni mucho menos. Pero realmente, no sé componer las letras de otra manera. La letra tiene como tu espacio personal en la canción. A veces si tengo algo que decir, directamente me cojo la acústica. Y va saliendo lo que son los acordes y la melodía. O la melodía o la voz junto a la letra. Luego ya trabajamos para que el tema vaya hacia un lado o hacia otro. Pero creo que todo lo que me ha ido pasando, ha sido detonante, para hacer los temas que he hecho hasta ahora.


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