
Vista «La Odisea», el mega proyecto en el que se ha embarcado Christopher Nolan, después de la aplaudidísima «Oppenheimer». Como hay mucha tela que cortar, me voy a permitir el lujo, de empezar haciendo una reflexión.
Mucho se ha hablado, sobre si «La Odisea», es una película para ver en formato IMAX. Que Nolan, la rodó para que fuera disfrutada en ese formato. Que todo lo que no sea IMAX, implica no disfrutar plenamente de la experiencia. Pues déjenme decirles, que como amante del cine, que en la década de los ochenta, ya visitaba las salas, todo esto me da mucha pena.
Para mi, el cine, el asistir a una sala de cine, es uno de los ejercicios más democráticos y colectivos que existen. Me explico, una vez se apagan las luces, todos los asistentes entran en una especie de liturgia. Para disfrutar de una historia, unas imágenes y un sonido que los mantenga como en una especie de burbuja mientras dura la proyección.
En unos tiempos complicados, por la aparición de las plataformas y por el coste de las entradas, ser testigos, de que no todo el mundo va a poder disfrutar de una película en las mismas condiciones, es descorazonador.
Yo puedo entender que Nolan, que ya es «intocable» en la industria del cine, quiera «jugar/experimentar». Pero para mi, en este caso, es como si vas a un concierto y si pagas más, pues tienes mejores asientos, o zona de pista preferente. Ya sabemos a que me refiero, entradas con nombres tipo «Silver vip», «Golden Ring» y demás historias para no dormir.
En este caso, para más inri, el problema ya no es sólo económico. Es de pura logística. Porque a un señor que vive en Tarragona, le estás pidiendo que si quiere disfrutar de la película, como el director la ideó, tiene que desplazarse de ciudad. Y miren, Barcelona está cerca, pero cuéntenle, a un señor de Albacete, que prepare tiempo, gasolina y paciencia para verla como al señor director le parece más conveniente.
Las películas son películas. Y si empezamos con lo que considero «frivolidades», nos vamos a cargar la liturgia anteriormente comentada. Afortunadamente, Nolan sólo hay uno. Pero es peligroso,priorizar lo visual. De tal manera que parece que no abrazar un formato, haga que la experiencia sea negativa.
Dicho esto, tras haber visto «La Odisea» en una sala normal y corriente, tampoco creo que me haya perdido tanto. Lógicamente el cambio de formato no implica un cambio de historia, planos, interpretaciones y todo eso. Quizás no le he visto la cabeza entera en alguna escena a algún personaje. Pero no me parece el fin del mundo. Lo gracioso, es que seguramente, mucha gente habrá salido de la sala, pensando «claro, esta escena en IMAX seguro que se ve mejor». Y a lo mejor se ve exactamente igual. Pero bueno, genera debate y eso siempre es bueno.
Vamos a por la película. Justamente tres horas antes de ver la película, finalizaba la lectura de «Odisea» de Stephen Fry. Que repasa las aventuras de Odiseo para volver a Ítaca. Todo explicado de una manera muy ágil y comprensible para el lector. Con lo cual muchas de las cosas que se iban a ver en la película, pues ya me las conocía y las tenía muy frescas en la cabeza.
Tema guión: en primer lugar Nolan no mantiene la misma estructura que la obra original. Se permite ciertas licencias, que en mi opinión, no le quitan épica ni interés a la película. Recrear algunas escenas no es fácil. El director consigue por ejemplo hacer terrorífica la escena de Circe. Y por otro lado, estropea totalmente lo relacionado con el personaje de Calipso, al que da vida Charlize Theron. Se hace un poco eterno todo ese tramo. Y traicionando la obra original, se saca de la manga esa escena como excusa para conozcamos todo lo pasado anteriormente.
El problema también, es que por muy atractiva que sea Charlize Theron, esa belleza, además del embrujo de rigor, no se explota en pantalla. Incluso su miedo a la soledad, no es tan contundente como debería ser. Se intuyen cosas, pero es todo tan anuncio de playa paradisíaca, que no se mete realmente en materia.
He hecho hincapié en el tramo de Calipso y Circe, porque son en mi opinión los dos que más juego dan. No estoy desmereciendo, el resto de «aventuras» que le suceden a Odiseo y sus soldados. Que van viviendo como si fueran pruebas del «Gran Prix», pero que sirven también, para que apreciemos la fragilidad del ser humano.
El ir moviéndose en el tiempo, que los sucesos vayan narrándose en un esquema no lineal, está bien resuelto. Se corría el riesgo, teniendo en cuenta que son tres horas, de «marear» al espectador. Pero Nolan, tampoco abusa de eso. De hecho, me parece brillante esa escena inicial que ya queda claro desde el momento uno, que tendremos que averiguar como se ha llegado a eso.
Hablemos ahora del casting. ¿Conocen ese dicho de «lo poco gusta, lo mucho cansa»? Como hay mucha «estrella» en la película, para no hacer esto eterno, voy a centrarme en las que más me han llamado la atención. ¿Travis Scott?, el rapero, ¿qué se podía esperar de él en una película como «La Odisea»? Pues la verdad, su personaje de El Bardo, me ha parecido brillante. Y es uno de los motivos, por los que cuando esté disponible en formato físico o plataformas, la veré en versión original.
También me considero muy fan del trabajo de Robert Pattinson. La manera en que da vida a Antinoo, es perfecta. Los tics, la falsa seguridad, la cobardía apareciendo cuando tiene que aparecer. Es un regalo de personaje, que desde luego no desaprovecha y apunta a premios. Lo mismo opino de John Leguizamo y su Eumeo. Su trabajo físico es digno de admirar. Aunque dicho esto, para mí, su mejor papel ha sido el de Vinny en «El verano de Sam» de Spike Lee.
No desmerezco en ningún momento, el trabajo del resto del casting, creo que todos están en muy buena forma, pero esto es una crítica de cine, no un libro entero, así que aquí se acaba el tema casting.
Sin olvidarme ni mucho menos de la brillantez habitual de Ludwig Göransson haciendo bandas sonoras, quiero destacar dos escenas. La primera por su belleza visual y la segunda por la carga emocional. Las dos me han dejado literalmente en estado de shock/felicidad/madre mía que fuerte…
La apertura de puertas de la ciudad de Troya, con un Agamenón en modo Dios. Ese plano es digno de poster. Y la segunda, es la mirada de Telémaco a Odiseo cuando este último se encuentra con un viejo «amigo». Es imposible no emocionarse en ese momento.
Vean «La Odisea», da igual el formato, en serio. Si pueden en IMAX, sino en pantalla de las de toda la vida. Y déjenme terminar, con una pequeña reflexión, que ya comenté en su momento a un compañero de trabajo, amante del cine como yo. ¿No tienen la sensación que desde que Nolan se ha vuelto más visual, lo narrativo ha perdido algo de prioridad?

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