
Aunque hace más de 40 años, «Supergirl» ya tuvo su propia película, desde que se recuperó el universo DC, no había vuelto a tener su carta de presentación. Exceptuando su escena en la «Superman» de James Gunn, no había aparecido, por ejemplo en la de Zack Snyder.
Así que por fin, en este 2026, vuelve a tener su merecido puesto en la gran pantalla. Y lo hace bajo la dirección de Craig Gillespie. Al que debemos agradecer, que hace unos años nos trajera el biopic de Tonya Harding. En «Yo, Tonya», película injustamente ninguneada en la temporada de premios.
Volviendo a «Supergirl», es evidente que la película juega en otra Liga a la de las grandes producciones DC. No busca en ningún momento la épica de por ejemplo «Man of Steel» de Zack Snyder. Su presupuesto es bastante inferior y el casting no goza de grandes nombres. No estoy desmereciendo a Milly Alcock como Supergirl. Convence perfectamente en su cometido. Y tras conocerla en la serie «La casa del dragón», este rol, le debe abrir puertas a grandes producciones. Tampoco estoy desmereciendo a Jason Momoa. Actor que se presta a cualquier bombardeo. Y que igual te hace de sádico vengativo en la saga «Fast and Furious», como que se presta a aparecer en «Minecraft».
Aquí da vida a «Lobo», el cazarecompensas del universo DC. Y aunque su aparición en pantalla, se limita a unas cuantas escenas, se nota que se lo ha pasado pipa dando vida al personaje.
Con lo cual, el casting cumple perfectamente. Simplemente quería decir, que del presupuesto no se ha ido lo más gordo en ese tema. Y eso está bien. Millie Alcock, retrata perfectamente el lado gamberro de su personaje. Pero también su fragilidad, ante el hecho de estar sola en este mundo.
Todas las escenas de la película en las cuales se narran sus orígenes, son perfectas. Porque como comentaba antes, no buscan épica, ni un drama, buscan contar los orígenes y punto. Ya está bien, de tantos momentos intensos. Disfrutemos de las peleas, dignas de la factoría Gunn. Eso quiere decir: largas, con una buena canción de fondo y brillantemente coreografiadas.
Disfrutemos de un villano, que es villano y punto. Nada de dramas, nada de traumas, es malo de narices y eso es lo importante. Y disfrutemos de Krypto. Que aunque tenga más de efecto especial, que de perro real, sigue siendo una gozada verlo en pantalla.
Lo mejor que le puede pasar a «Supergirl», es ser su película y punto,. Por eso, aquí critico, las apariciones del personaje de Superman. No eran necesarias, entiendo que sirvan para cumplir la cuota de las expectativas de los fans de dicho personaje. Pero a pesar del vinculo familiar, su presencia «estorba» en pantalla.
«Supergirl», no aspira a reventar la taquilla. Dudo, hasta que hayan echado la carne en el asador, con la idea de crear una nueva saga. Pero es una película muy disfrutona, de esas que van perfectas una tarde de verano, en una sala, con palomitas y refrescos.

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