LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

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LEÓN BENAVENTE INCENDIA PARAL.LEL 62

Recuerdo la primera vez que vi a León Benavente en directo. Fue en la Sala Zero de Tarragona. Empezó con Abraham Boba, usando unas baquetas para acompañar en el ritmo, el inicio del tema «Tipo D». Hace muchos años de eso. Pero sólo con ese inicio, quedaba claro que iba a ser un directo épico.

Y pasados los años y con varios discos más a sus espaldas, la banda sigue ofreciendo conciertos épicos. Porque lo vivido, en la sala Paral.lel 62 de Barcelona, no puede tener otro adjetivo.

El concierto, formaba parte de la gira presentación de su ultimo disco, «Nueva sinfonía sobre el caos». Y que horas antes ya se hubiera anunciado el «sold out», dejaba clara la expectación ante lo que se venía. Y el resultado final, superó todo lo soñado.

La banda en esta ocasión, tuvo la brutal colaboración de Martí Perarnau IV. Uno de esos artistas, que domina la electrónica como pocos. Y al que ya conocíamos por Mucho y el grupo Juno (con Zahara).

Los temas de «Nueva sinfonía sobre el caos», fueron la base de un concierto, donde igualmente hubo tiempo para los clásicos. Ese «Tipo D» antes comentado, un «Ánimo, Valiente» que literalmente hizo enloquecer a todos los presentes. Y entre otras, también se pudo disfrutar de ese himno que es «La canción del daño». Siempre que hay una batería de temas tan potentes en la recamara, se corre el riesgo de dejar alguno que todo el mundo esperaba. Y la ausencia de «Líbrame del mal», dejó al menos en quien esta crítica escribe, una pequeña decepción.

Totalmente compensada por esa hora y media de temazos. Estar en la pista bailándolos, era lo más parecido a estar en una misa. Pero de esas en las que todo el mundo está en trance. Incluso en los temas más «tranquilos»,como «Gerry» y «Habitación 615», el estado de trance seguía presente.

Lo de bailar, más allá de la calidad de los temas, le debe también gran parte a unos músicos en estado de gracia. Y en un Abraham Boba, que como maestro de ceremonias, se dejó la piel durante todo el concierto. Era imposible no contagiarse de su energía, de su locura, de su control del escenario.

Escenario que a nivel visual, sólo tenía como apoyo, una pantalla donde se iban proyectando palabras, que acompañaban al tema que estuviera sonando en ese momento. Pero que «empujaron» un punto más, la devoción de los presentes.

Si tuviera que quedarme con momentos épicos, es indudable que «Úsame/Tirame», «En el festín» y «Ser brigada» se llevaron las posiciones del podio. Pero es que la cosa también podría incluir joyas como «Tipo D» y «La aventura».

En definitiva, un concierto de los que hacen afición. De los que hacen que agradezcamos que haya bandas que lo den todo en el escenario. Y aunque Abraham Boba, nos dio las gracias por comprar entradas, decir que fue todo un placer. Dinero bien invertido. Y yo me pregunto, como cierre a esta crítica: ¿Cuándo la cultura no ha sido un buen motivo para gastar euros?


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