
Toca escribir sobre «Good Boy», dirigida por Ben Leonberg. Una de las nuevas sensaciones de la temporada de terror. Y que era sin duda, uno de los platos fuertes de la programación del festival de Sitges 2025.
Vayamos por partes. La idea de un perro que protege a su dueño, de espíritus malignos, todo esto visto desde la perspectiva del perro, realmente es como mínimo novedosa. No se ha visto anteriormente nada parecido, con lo cual eso sin duda es un punto a favor. Por el riesgo de hacer una película con una trama así.
Y digo riesgo porque se puede tener una idea, pero si no se sabe ejecutar y finalizar bien, el intento es fallido. Luego volveré a eso. Pero si es verdad, que en mi opinión el final de la película es perfecto. Aunque no para una película de terror. Sabiendo que mucha gente pensará lo contrario, lo cual no quiere decir que ellos estén equivocados. Esa es parte de la magia del cine, podemos ver una película dos personas, disfrutarla las dos, teniendo los dos una idea/conclusión de la película muy diferente.
Para mi «Good Boy» no es una película de terror. Estamos ante una bonita metáfora, de lo que es la llegada de la muerte y saber aceptarla. Sabiendo dejar ir al ser querido que va a morir. Entiendo los espíritus, que el póster invite a pensar en una película de terror, pero no salí de la sala con esa sensación.
Salí con la idea de la metáfora, también maravillado con la interpretación del perro protagonista. Es verdad que anteriormente hemos podido ver en pantalla, animales haciendo grandes interpretaciones. Lo cual requiere lógicamente un adiestramento brutal y que no es un trabajo de dos días. Esto no es decirle a tu perro «sit» y que se se siente. Es mucho más que eso.
Y en este caso el perro protagonista, en los momentos en que siente miedo, las expresiones de su mirada realmente son de miedo. Valoro eso mucho más por encima de que en algunas tomas pueda quedarse más o menos quieto. Que soporte inclemencias del tiempo en alguna toma en concreto.
Los que tenemos perro y conocemos su expresión cuando está asustado, vemos la película y pensamos «es esta expresión». Y si has conseguido en una película, que tu perro exprese miedo sin tenerlo realmente, eso es impresionante.
No sé, si hay categorías de premios para animales en películas, pero si las hay este año está claro el ganador. Aunque creo, que nada supera el trabajo del perro protagonista de «Anatomía de una caída». En especial una escena, que le vendrá rápido a la cabeza a cualquiera que haya visto esa película.
Volviendo a «Good Boy», gran acierto/riesgo que todo se vea desde el punto de vista del perro, sin verse en ningún momento la cara de su dueño. Es una apuesta 100%. No es que el perro sea protagonista y haya algunos secundarios. Es que se podría decir que no hay secundarios. Y si me apuran los secundarios son más los ruidos y los supuestos espectros que aparecen.
Supongo que el director, cuando planeo esta idea, sabía perfectamente que no habría nada mejor que hacer sufrir a los espectadores, sobre si el perro seguiría vivo al final de la película. Y es gracioso pensar, que cuando salieron las primeras imágenes de la película, mucha gente buscó en Google si el perro de «Good Boy» vivía o no.
Pensemos, que hay una ley no escrita, por la cual tu puedes ver en una película como matan a 200 personas. Sean buenas o no, pero que las maten. Pero no puedes ver como matan a un perro. Matar a un perro en la gran pantalla, es una de las experiencias más traumáticas como espectador. Y no hace falta ni matarlo, pensemos en «Hachiko»
En este caso, el equipo de promoción de la película, de manera muy inteligente, no ha soltado prenda sobre lo que le ocurre al perro. Hay quien pensará en relación a la duración de la película que puede ser corta. Pero señores, 70 y pocos minutos, donde un animal lleve todo el peso de una película, es para sacarse el sombrero.
Por no decir, como comentaba antes, la brillantez de ese final, que para mí elimina totalmente la palabra terror en relación a la película.

Deja un comentario