
Siete años después del agradable descubrimiento que fue «Noche de bodas», llega su secuela. Manteniendo en la dirección a Tyler Gillet y Matt Bettinelli-Olpin. Y en el casting la diosa de las finals girls, una Samara Weaving que repite como Grace.
Esta secuela, enlaza directamente con el final de la primera entrega. Así que sin querer hacer spoiler, tras la peor noche de su vida, la protagonista pensaba que ya llegaba la calma. Nada más lejos de la realidad. Y es a esto a lo que se enfrenta el espectador.
Nuevos villanos, mismo tema diabólico por medio y misma necesidad de sobrevivir. Aunque esta vez, no estará sola en el desempeño. La aparición de su hermana Faith, a la que da vida Kathryn Newton, sumará muchos quilates a esta maravillosa película.
Y es que la actriz, a la que muchos conocimos en «Freaky», es la sorpresa de esta película. Su personaje rebosa carisma y no le da ascos a eso de partirse la cara, sangrar por todos los lados y sufrir como una condenada. Todo con el objetivo de su propia supervivencia y la de su hermana.
El personaje de Grace, volverá a lucir ese icónico vestuario de la primera entrega. Y en esta ocasión la violencia será mucho más abundante, sus gritos serán mucho más potentes y su sentido del humor/mala leche mucho más disfrutable.
Todo eso para acabar con esos villanos que antes comentaba. Miembros de diferentes familias, que a razón de lo sucedido en la primera entrega, creen que es buen momento para sacar tajada del asunto. Y hasta ahí puedo contar.
Lo que si puedo contar, es que entre ellos disfrutaremos de un casting con gente como Nestor Carbonell, Sarah Michelle Geller y un sorprendente David Cronenberg. Es su presencia, todo un regalo para los amantes de su cine fantástico/mal rollero. También destacará la participación de un Elijah Wood, en un papel mucho más importante de lo que pueda parecer a priori.
Antes hablaba de que la violencia era mucho más abundante. Y es cierto, pero está muy bien entregada. Es un plato bien elaborado, no un amasijo de comida en plan rápido, sin cuidar los detalles. Aquí asistiremos,por ejemplo a una escena al ritmo de «Total eclipse of the Hearth», que es una gozada. Que consigue hacernos reír, pero también sufrir. Todo rodado con una crudeza digna de por ejemplo la película «Revenge» de Coralie Fargeat.
Otra cosa muy a valorar de «Noche de bodas 2», es que va por faena desde su inicio. Lógicamente quien no haya visto la primera entrega, se puede quedar algo descolocado en esos compases iniciales. Pero rápidamente, entra al juego y entiende de que va esta película totalmente recomendable.
Esperamos una tercera entrega, donde las dos hermanas sigan repartiendo caña, gritando, destrozando villanos y rebosando carisma por todos los poros de su piel.
Samara Weaving sigue siendo la diosa de las final girls. Pero denle a Kathryn Newton, todos los papeles que la primera no pueda pillar por tema agenda. Es una gozada verla en pantalla.

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