
Escribo esta reseña, horas antes de la entrega de los premios Oscar. Donde se presenta una interesante pelea por el galardón a mejor película y mejor director. «Una batalla tras otra», se las verá con «Sinners» y «Marty Supreme». «Hammet», parece haberse desinflado de manera brutal a estas alturas.
A pesar de que su larga duración, podría jugar en su contra, lo cierto es que Paul Thomas Anderson, consique su su película, mantenga el ritmo durante todo el metraje. Quizás estamos ante la mejor dirección en su carrera como director. Pero por otra parte, ha abandonado totalmente, esas historias corales, que tan buen resultado le dieron en proyectos como «Boggie Nights» o «Magnolia».
Incluso los apuntes cómicos tienen más relevancia. Apoyados totalmente, en los personajes a los que dan vida Leonardo Di Caprio y Sean Penn. Un Sean Penn, dando vida a un militar, con toques de locura. Y que brilla en cada una de sus escenas. Su Oscar como mejor actor de reparto, es seguramente el que menos cotiza. Hay que pensar, que más allá de las cualidades interpretativas del actor, su personaje es un regalo total.
Y luego está un Di Caprio, que parece la versión «acabada de la vida» y paranoica de su personaje de «El lobo de Wall Street». Su nominación a mejor actor, es quizás la que menos sentido tiene. No estoy diciendo que su interpretración no sea brillante. Pero palidece totalmente, ante el resto de candidatos a dicho galardón. Incluso su puesto, lo podría haber ocupado perfectamente Paul Mescal, por su papel en «Hamnet».
La trama, atiza por igual a los grupos que realizan sabotajes y atentados, en nombre de la libertad como a los cuerpos militares/políticos que tratan de detenerlos. No hay un posicionamiento en el guión y eso se agradece. La película, rechaza totalmente mandar un mensaje.
Antes, comentaba el sentido del humor, que se apoya en diálogos y situaciones surrealistas. Pero también quiero destacar el uso de una música minimalista, en ciertas escenas, que aumenta la tensión de las mismas.
Pase lo que pase en la gala de los premios Oscar, en caso de ganar el premio a mejor director, va a costar entender, que no es más por su carrera, que por esta película en cuestión. Y eso, en un director al que todavía le queda mecha, puede ser una decisión no del todo lógica.

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