
«Ay la nostalgia, otra vez la nostalgia», cantaba La Bien Querida, en el tema «Mixtape» de Delafé. Y si, la nostalgia tuvo mucha culpa de que los fans de Obk, se plantaran un sábado a las 20:00 hrs en el Palau de Congressos de Tarragona.
Se sabe que el grupo español de música electrónica, hace años que sigue en pie, gracias la tenacidad de uno de sus miembros originales. Un Jordi Sánchez, que a sus 57 años, sigue mostrando una voracidad brutal en el escenario. Lo suyo no son conciertos, ni siquiera una fiesta, como él mismo gritó en el escenario. Lo suyo son más una especie de liturgia. Y la gira «Vértigo», era un buen motivo para volver a rezar.
Lo dicho, un sábado, a la hora que muchos están pensando en donde cenar, una gran cantidad de gente se reunió, para volver a escuchar los temas que marcaron su adolescencia y juventud. Y primera alegría, no creo que nadie pudiera pensar «mola, pero antes..». Hace años, con la formación todavía al completo, pude disfrutar de Obk. Y el paso de los años y cambios en la formación, no afectan para nada la intensidad y energía que se desprende en el escenario. Así que, a otro sitio, con el rollo ese de «antes molaban más». Eso lo dejamos para gente como ACDC.
Como aperitivo, mientras esperábamos el inicio del concierto, que maravilla poder escuchar de fondo el «Drowned World»/Substitute for Love» de Madonna y un remix de «Walking on my shoes» de los Depeche Mode. Sé que puede parecer una tontería, pero mis dieces a quien eligiera esos temas para ir «calentando» el ambiente.
Y mientras esos temas sonaban, el doberman que vigilaba desde la pantalla, iba realizando pequeños movimientos, casi imperceptibles. Como despertando, como avisándonos de que lo bueno estaba a punto de empezar.

Y lo bueno empezó. Y durante casi dos horas, volvimos a otra época. Aunque hubiera tiempo para temas muy recientes, como «Maldita mujer» o ese «En Berlín» ,que es el primer aperitivo del nuevo trabajo que está por llegar.
La fórmula que logró una noche perfecta, estaba formada por los siguientes ingredientes: La voz de Jordi, la solvencia de sus músicos y unos visuales que «enganchaban» totalmente. Visuales que bien podían ser los videoclips originales de ciertos temas, como podían ser preciosas fantasías.
Tuvimos un rato de descanso, de «podeis sentaros en vuestros asientos». Porque a pesar de que Jordi, era muy consciente de que cuando hay butacas, hay que trabajarse más al público, también podía ver que nadie sabía estarse quieto en su butaca. Así que se pudo recobrar energías, mientras sonaban clásicos como «La princesa de mis sueños».

También hubo momentos, para demostrar el amor de Obk a sus «padres musicales». Ese medley de los clásicos «Personal Jesus» y «I feel you» de Depeche Mode, fue una locura total. Si la banda de Dave Gahan, hubiera estado entre el público, no habría podido evitar sentirse orgullosa.
Pero todo lo bueno, llega a su final. Y esa traca final, con temas como «El cielo no entiende» y ese eterno «Historias de Amor», fue como volver a las noches de fiesta. A los bailoteos, a sentir que teníamos toda una vida por delante.
Gracias Jordi, gracias Obk por una noche que nos merecíamos. Porque ¿Quién no merece volver al sitio donde un día fue feliz?

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