
«Arco», película ganadora en el festival de Annecy, está llamada a ser la sucesora de «Flow», en la entrega de los próximos Óscar a mejor película de animación.
Sin llegar a la carga emocional de las aventuras del gatito y sus amigos, estamos ante una aventura con toques dramáticos. Arco es un niño que vive con su familia en el año 2073. Envidia el no tener todavía la edad necesaria para realizar viajes en el tiempo, como sus padres y hermana. Viajes que el ve como una aventura, pero que no dejan de ser para recolectar alimentos y así poder subsistir.
Decide hacer una travesura y hacer uno de esos viajes. Y hasta ahí quiero leer, porque no quiero estropear al lector la experiencia que supone saber todo lo que va a pasar a partir de ese momento.
Aunque si puedo decir que visualmente es una maravilla, que su banda sonora a cargo de Arnaud Toulon es una gozada. Que los «villanos» de la película, son un clarísimo homenaje a esos dibujos animados de hace unos años. Incluso su forma torpe/divertida de actuar harán que el espectador más adulto, recuerde épocas pasadas pegado al televisor.
Y que el drama se hace presente, quizás de una manera algo «excesiva» para los niños que la vean. Porque para mí, «Arco» no es una película infantil, aunque así se venda. Me pasa lo mismo con «Los mundos de Coraline». Aún recuerdo los lloros de un niño en la proyección de la misma hace años.
«Arco» es una historia de aventura, de descubrimiento, de amistad, de amores que uno se guarda para si mismo, de familia o ausencia de la misma… Y hasta contiene un toque a lo «Interstellar». Es un regalo a todos los niveles. Aunque en esta ocasión, no salgamos del cine con ninguna clase de mensaje/lección aprendida. Pero, eso tampoco es malo. Las historias, no tienen forzosamente, que ir asociadas a nada más que hacer pasar un buen rato al espectador.

Deja un comentario