LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

LA GRAZIA

Que el cine de Paolo Sorrentino no es para todo el mundo, es algo obvio. Y «La Grazia» no iba a ser una excepción. El director,que seguramente ofrece mejores planos junto con Terrence Malick, vuelve con la historia de Mariano De Santis. En sus últimos meses en el cargo, como presidente de la república italiana. Personaje interpretado de manera perfecta, por un Toni Servillo, que tras ganar la Copa Volpi, es de suponer que entrará en la lucha por el Óscar a mejor actor.

Sorrentino vuelve a ponerse juguetón. Y en más de una ocasión usa la música para sus travesuras. En diversas escenas, utiliza los acordes de «5 mins of acid», sospechosamente similares al inicio del clásico «Sandstorm».No serán estos los únicos apuntes musicales. Hipnótica resulta la escena de una coreografía mientras suena «Surf Raider». Incluso se permite el lujo de contar con el actor y músico Guè Pequeño. Que se marca un rap en una situación insólita. Pero, ¿qué no es insólito en el cine de Sorrentino?.

El paso fuerte de la trama, es la toma de conciencia del protagonista de su vejez y el paso de los años. Aunque se condimente la trama, con dilemas morales, surgidos ante la toma de sus últimas decisiones en el cargo. Dilemas de los que es partícipe su hija, siendo testigo el espectador en los brillantes diálogos que mantienen, padre e hija. La otra grieta/pesar del protagonista, es la tortura anímica que se auto impone, empeñado en resolver cierta duda que lleva años atormentándolo.

Si pensamos en su anterior película, «Parthenope», en esta ocasión, Sorrentino hace que el humor esté mucho más presente. Y aún así, me parece que «La Grazia» es un producto mucho más serio. Nada que ver, con el paso de los años del personaje de Parthenope y sus amoríos.

Por ponerle un pero a la película, que tampoco lo es realmente, su duración se puede hacer cuesta arriba a los iniciados en el cine de Sorrentino. Pero el director, disfruta cocinando a fuego lento. E incluso, cuando parece que ya van a llegar los postres, te sorprende con otro entrante. Empacho de cine, que el estómago de los fans de este director, saben agradecer.


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