LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

NÚREMBERG

Hace unos años «La zona de interés» de Jonathan Glazer, nos mostraba de manera directa, sin adornos, una aproximación a la mentalidad de los nazis. Mostrándonos su día a día, representado en la figura de Rudolf Höss y su familía. El que fuera comandante de Auschwitz, helaba la sangre del espectador, con su frialdad y con la normalidad con la que ejecutaba sus tareas. De manera profesional, sin mostrar ningún tipo de empatía, piedad hacía las «victimas» de dichas tareas.

Es ahora el turno de conocer un poco más al personaje de Herman Göring, el segundo hombre más poderoso del Tercer Reich. Y en concreto lo que acontece en relación al juicio de Núremberg. Juicio que da nombre a la película dirigida por James Vanderbilt.

Un juicio cuyo desenlace conoce perfectamente el espectador. Basta con que haya leído/estudiado o simplemente escuchado apuntes de Historia. Ese juicio fue la demostración de que no podían quedar inmunes las atrocidades cometidas por el régimen nazi. Y un buen ejemplo de como la unión de diferentes países es necesaria, cuando se trata de combatir/sentenciar EL MAL.

Y esta película, consigue mantener al espectador atento a la pantalla, a pesar de su larga duración. Y a pesar, esto es muy importante, saber que el factor sorpresa en tema guión, brillará por su ausencia.

Y para eso, más allá de una precisa recreación de la época, del tribunal donde se realizó el juicio y el rigor histórico, hay por encima de todo un factor. El factor Russell Crowe.

Un actor que resurge de sus cenizas. Es cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Uno piensa en la cima de su carrera, en los años de «L.A Confidential», «Una mente maravillosa» y en especial «Gladiator». Su interpretación del general romano Máximo, queda para siempre en la memoria de los espectadores.

Y con el paso de los años, a pesar de apuntes divertidos como «El exorcismo del papa», no habíamos vuelto a verlo brillar. A verlo dar todo. Y es en «Núremberg», donde recuperamos al actor en modo Dios. Porque a pesar de tener como «oponente» a Rami Malek, el brillo del neozelandés, se come con patatas al talento del que un día lo bordó como Freddie Mercury.

Se podría añadir incluso que Rami Malek, que aquí da vida al psiquiatra Douglas Kelley, pierde sus combates interpretativos también con Leo Woodall. Actor que si no despega totalmente con esta película, no sé que más tiene que pasar.

Imagínense si es alto el nivel actoral en esta pelicula, que alguien como Michael Shannon, no es el plato fuerte de la función. El eterno villano, aquí da vida al fiscal que debe intentar sentenciar a Göring y al resto de dirigentes nazis implicados en ese famoso juicio.

Es curioso porque aunque la película va sobre el juicio de Núremberg, lo más potente es la relación entre los personajes, más allá de veredictos, sentencias y demás. Supongo, que a eso ayuda, como comentaba antes, la falta de incertidumbre, ante dicho veredicto.

Como apunte final, no puedo dejar de pensar en dos cosas. Primero en lo bien que le sienta la banda sonora de Brian Tyler a la película, siendo un personaje más de la misma. Y la segunda, si son aprensivos, si no quieren tener un nudo en el estómago, tienen dos opciones. No ver «Núremberg» o cerrar los ojos durante la proyección de unas imágenes en el juicio.

Pasan los años y es imposible no sentir dolor/angustia y ganas de llorar ante imágenes como esas. Que crudeza, pero que respeto al mismo tiempo del director. Intercalando imágenes con emociones de los asistentes. Creo que es una escena que me costará olvidar.


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