
En los últimos años parece que se ha puesto de moda hacer películas sobre la vida de grandes músicos. Todo empezó en «Bohemian Rhapsody», con Rami Malek, ganando el Oscar como Freddie Mercury. Dio paso a continuación, a «Rocket Man» con un Taron Egerton, que no estuvo ni nominado a los Oscar. Seguramente de no existir «Bohemian Rhapsody», «Rocket Man» habría tenido mucho más reconocimiento por parte de los críticos. Aunque es verdad que Taron, ganó el Globo de Oro al mejor actor de comedia/musical.
Posteriormente, «Girl you know it’s true», una más que interesante película sobre la vida del grupo Milli Vanilli. Que no tuvo el reconocimiento que merecía en taquilla. Y que era un disfrute total para los no conocedores de la historia del grupo alemán. Para acabar, con un Timothée Chalamet brillando como Bob Dylan, en «A complete unknown», donde casi gana el Oscar a mejor actor.
Y ahora le llega el turno a Bruce Springsteen, con la película: «Springsteen: Deliver Me From Nowhere». The Boss, está interpretado por un Jeremy Allen White, que tras triunfar en series como «Shameless» y «The bear», hace poco nos ofrecía un gran papel en «The Iron Claw». Metiéndose ahora, en la piel del cantante y guitarrista estadounidense.
Y lo hace sin querer cegarnos con su calidad vocal y como interpreta al cantante en sus actuaciones. De hecho, la película no complacerá a quien simplemente busque números musicales, donde poder comparar con el original. O gente que simplemente quiera ver a un actor cantando, como si estuviéramos en «Lluvia de Estrellas».
La película, dirigida por Scott Cooper», se centra en el proceso creativo que derivó en el disco «Nebraska». Uno de sus discos menos comerciales, pero más personal. Y que mejor ha representado su estado anímico en el momento de la composición.
La película no busca el espectáculo. No es como «Bohemian Rapsody», recreando lo del Live Aids. Estamos ante un personaje que no encuentra su lugar. Con momentos demoledores, como aquel en que un vendedor de coches, le dice al personaje «Sé quien es usted». Y el le contesta «ya quisiera yo saber quien soy».
Un Springsteen en plena depresión, intentando entender su compleja relación con su padre. Y maldiciendo, su incapacidad de permitir que alguien entre su vida, precisamente por no dañar la vida de quien entra. Supongo que los fans de Bruce, agradecerán detalles como que aparezca The Stone Pony. E incluso hará, que entiendan el verdadero motivo por el cual odia entre comillas, el tema «Born in the U.S.A»
Puede que Jeremy Allen White, entre en las quinielas de la temporada de premios. Pero no podemos olvidar, a un Jeremy Strong que vuelve a estar brillante como en «El aprendiz». Y a un Stephen Graham, en el complejo papel de padre de Bruce Springsteen. Un personaje lleno de matices, que demuestra que el amor desgraciadamente a veces carece de cariño.
La película, muestra también lo difícil que es imponer la creatividad a lo comercial. Y como si se gana esa batalla, a nivel personal, uno como artista, sentirá que ha mantenido su esencia.
Estamos ante una película más que interesante, a la que no agradeceremos lo suficiente la valentía de centrarse en la persona y no en el personaje.

Deja un comentario