
Se había escuchado que «Delivery run», bebía del clásico «El diablo sobre ruedas». Y es verdad que la película dirigida por Joey Palmroos, tiene a un vehículo, en este caso una máquina quitanieves, en plan persecución al coche de un repartidor de comida a domicilio. Y todo en plena Minnesota nevada.
La diferencia a nivel trama con la película de Steven Spielberg, es entre otras cosas, que conocemos más al protagonista. En este caso, el típico don nadie, acosado por las deudas. Valga decir que poco creíble el personaje de la persona a quien debe dinero. Es aparecer en pantalla y pensar que estás a punto de ver una comedia.
Otro hecho diferencial, es que aquí mantener el rostro del perseguidor, pues tampoco parece algo muy importante. Supongo que decisión del guión, el beber de un clásico, pero saber tener tu propia marca.
Dicho esto, el protagonista, acompañado en todo momento por su pez, si han leído bien, un pez, se pasará casi toda la película huyendo y sin entender el por qué de esa persecución.
Pero, lo que como espectador, no perdono a «Delivery run», es querer meter elementos fantásticos sin desarrollarlos en ningún momento. Hay un objeto que está claro que algo maléfico conlleva. Pero es que tampoco hay nada más que añadir a eso. Hay un objeto, querido espectador que lo sepa, pero no pregunte porque no hallará respuestas.
Hay escenas que prometen y acaban quedando en un «coitus interruptus». Los guionistas, creo que se han equivocado con esto y lo del objeto anteriormente mencionado.
Tampoco la sangre es generosa en pantalla. Y el casting no hace creíble algunas situaciones. Hay un empleado de un negocio, que yo creo que le dieron el guión un minuto antes de rodar…
Pero dicho todo esto, también quiero defender la propuesta de esta película. Aunque pienso que la película se quiere poner «interesante», iniciando escenas que no llevan a nada, hay que reconocer que consigue que el espectador pase un rato entretenido.
Y eso, no es tan fácil como parece. A veces el cine, como las personas, se quiere poner filosófico y acaba divagando en bucles innecesarios que no llevan a nada. Así que brindo por más «Delivery run» en las salas de cine, sofás de todo el mundo.

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