
Creo firmemente, en que ser «engañado» antes de ver una película, es un disfrute que todo el mundo merece vivir unas cuantas veces. Me explico, el interés que pueda despertar una película, depende en muchos casos de la promoción que haya recibido, previa a su estreno.
Y los trailers, son uno de los métodos más efectivos/contundentes, a la hora de conseguir despertar el interés del espectador. Es verdad, que en muchas ocasiones, nos la dan con queso. Creo recordar que el primer trailer de «El escuadrón suicida» de David Ayer, apuntaba a un tono oscuro, épico, que hacía, que por ejemplo el personaje de Harley Quinn pareciera la maldad en persona.
Luego llegaría un segundo trailer, que mostró abiertamente el tono cómico/gamberro de la película. Y nadie pudo considerarse totalmente engañado al acceder a la sala. Es este un ejemplo de la importancia de los trailers. Y de como defiendo desde hace tiempo visionar los mínimos posible.
Todo esto, viene a que «Los aitas», dirigida por Borja Cobeaga, con un casting que reúne primeras espadas como Quim Gutierrez y Juan Diego Botto, puede parecer de entrada una comedia. Unos padres despreocupados de sus labores como padres, en situación económica precaria, deben acompañar a sus hijas a un campeonato de gimnasia rítmica, que se celebra en Berlín.
El motivo para que sean ellos y no sus madres/abuela, como estaba previsto inicialmente, los que acompañen a las pequeñas, es de una simpleza brutal. Pero encaja perfectamente con esa idea inicial que se tiene de estar ante una comedia.
Pero amigos, a veces las cosas no son como parecen. A veces la película que nos hace reír, también hace que nos emocionemos. Y nos pongamos tristes/reflexivos ante las decisiones de sus protagonistas. Si encima parte del casting, está en estado de gracia pues todo es más fácil. Porque lo que hace Laura Weissmahr, como profesora de las niñas es brutal.
Tengamos en cuenta que la película está ambientada, en un momento en que el muro de Berlín, vivía sus últimos días. Y será precisamente lo sucedido en esa época, lo que sacudirá de forma brutal el personaje de Nina. Su transformación, su fuerza y su fragilidad se reflejan de una manera totalmente convincente. Es la joya de la corona del casting. Un casting en el que todos tendrán su momento de lucimiento. Algunos más desaprovechados que otro. Por ejemplo, el problema de uno de los padres con su hijo, se refleja de una manera perfecta, mezclando vergüenza, incultura y rabia. Y el hablar de la muerte de una madre, también ofrece una escena preciosa. Pero luego se lamenta, que personajes como el de el padre Arrupe, están totalmente desaprovechados.
La película, también comete el error de querer mostrar, metido con calzador, cuestiones de política/terrorismo. En una escena que entorpece, porque no se desarrolla más allá de un final cómico para la misma.
Les he puesto la expresión «final cómico», pero vuelvo a insistir que «Los aitas» deja de ser la comedia esperada, para convertirse en el drama que se agradece. Gracias Borja Cobeaga, por no limitarte a buscar la risa fácil, por «descolocarnos», por «engañarnos». Necesitamos más proyectos valientes como este.

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