
Siempre he sido un gran amante de la saga «Destino final». Aunque la brillantez de las entregas iniciales, fuera marchitándose, reconozco que su entrega en 3D (creo que era la quinta) y la penúltima, con esa sorpresa final, me tienen enamorados.
Así que no sabía muy bien que iba a encontrarme en «Destino final: Lazos de sangre». Sabía que era la última aparición en pantalla del actor Tony Todd. El ya eterno Candyman, se marca en esta película un papel muy secundario. Pero sus frases finales, teniendo en cuenta que su muerte en la vida real era cercana, son de las que a uno se le quedan.
Tras ese plus de entrada, que era como cinéfilo, una especie de homenaje a ese gran actor, había que analizar el resto. Y el resto no pinta nada mal, con ese inicio en la torre. Como siempre, sabemos que son premoniciones, pero aún así, no deja de sorprendernos, la habilidad para ir subiendo el nivel, mientras nos acercamos a la gran catástrofe. En esta ocasión, estamos ante uno de los mejores inicios de la saga, que no escatima en metraje, para un clímax grandioso. Quizás los efectos especiales estén un poco desfasados, pero eso se perdona, ante la imaginación de los guionistas.
Una vez ya estamos en la historia, apreciamos que no se han complicado mucho la vida. Es algo que se echa de menos desde las entregas iniciales. Como si toda la carne en el asador, a nivel guión, fuera para las muertes. Aquí es sencillo, los familiares directos de quienes sobrevivieron gracias a la premonición inicial, tienen que morir. Y ya está eso es todo.
Nada de buscar soluciones para evitar eso, más allá del intento con el personaje al que da vida Tony Todd. Y a una visita familiar, a una señora que nos recuerda a la loca de los gatos de Los Simpson.
Aquí, como espectador, tienes claro que «no sangre, no party». Y en esta entrega, hay sangre y mala leche a raudales. Cosa que se agradece, porque es imposible no reírse en cada una de las muertes. En unas más que otras, como siempre en esta saga. Pero es que hay una en particular, que merece hasta unas risas grabadas de fondo. Parece de serie de humor mala, pero es tan ocurrente, tan gore, que uno no deja de felicitarse, por dedicar tiempo a ver esta película.
Todo para llegar al típico final tras el final, que es toda una declaración de principios. Un homenaje total a esas sagas iniciales, no les haré spoiler, porque sería estropearles totalmente la sorpresa. Pero si eres amante de esta saga, te vendrá la nostalgia rápido a la cabeza.
Acabo este texto, habiendo leído hace poco en redes sociales, que ya están pensando en una nueva entrega. Y esta vez me pregunto si no es mejor dejarlo estar. Que ese buen sabor final que ahora tenemos, quizás no necesita más experimentos. Pero una cosa quiero que quede clara. Si hay una nueva entrega, allí pienso estar!!!

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