
¿Puede una película de terror, contener momentos terroríficos, pero no dar miedo? Puede, «Oddity» es el ejemplo perfecto de esta sentencia.
La película dirigida por Damian Mc Carthy, a pesar de tener un guión potente, se toma tanto su tiempo, que hace que la tensión desaparezca. La idea de una médium, intentando vengar la muerte de su hermana gemela, no está nada mal. Que use elementos/objetos malditos para ello, tampoco es plato de mal gusto. Incluso los giros de guión se agradecen.
Pero si abusas de querer alargar demasiado la resolución, haces que los momentos más potentes no se disfruten tanto. Y que quede claro, que ciertas escenas, me han parecido terroríficas. Pero es que incluso el muñeco de madera, pierde el efecto deseado, ante tanta parsimonia y tanto «cocinar» su misión.
Decepción ante una propuesta, que tenía todos los números, para convertirse en una de las mejores películas de terror de los últimos años. Eso sí, felicitar la capacidad de crear momentos terroríficos. Y desear que en futuros proyectos se vaya más por faena. Que hoy en día, parece que eso, es sinónimo de no querer complicarse demasiado. Y en «Oditty» querer ser menos comercial y más intelectual, juega totalmente en su contra.

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