
¿Os acordáis cuando Daniel Calparsoro firmaba películas adrenalíticas como «Salto al vacío», «Guerreros» o la inmensa «Cien años de perdón»? Películas que te mantenían pegado a la pantalla, con personajes crudos y tramas que llegaban a ser agobiantes.
Pues debo reconocer que cuando vi el trailer de «Mikaela», me empecé a relamer pensando en que otra bomba se venía. Ver a Antonio Resines como policía, combatiendo a unos ladrones en plena nevada, era a priori un gran plan.
Y debo reconocer que inicialmente la película me tenía totalmente enganchado. Pero todo mi enganche fue desapareciendo. Lo que podía ser una gran película de acción, acaba pareciendo una película navideña.
Donde incluso nace el amor, cosa totalmente lógica cuando te estas jugando la vida para detener a unos peligrosos ladrones/asesinos… Donde el protagonista, un policía corrupto llamado Leo, recordemos al que da vida Antonio Resines, sufre una especie de redención a sus sombras.
Donde un matrimonio en plena crisis, descubre gracias a un secuestro, que el calzonazos del marido, quizás no lo es tanto. Que lo es, pero oye, ser secuestrado da puntos de cara a la galería.
No sé, me sobra todo eso del amor, me sobran los momentos cómicos que parecen sacados de «Los Serrano», me sobra todo lo que no me haga sentir tenso/incómodo frente a la pantalla.
Y no es culpa de la película, es que quizás cuando vi que Calparsoro era el director, se me pusieron los dientes largos. Que el trailer me engaño bien engañado. Y que contar con Antonio Resines, Roger Casamajor y Patricia Vico tampoco es el pase de oro… Y en definitiva, que a veces, es mejor no dar nada por hecho, porque luego pasa lo que pasa.

Deja un comentario