
«Megalópolis», la Capilla Sixtina de Francis Ford Coppola provoca divisiones. Entre los que ven en ella una obra maestra, con un casting que quita el sentido y una belleza visual inigualable. Y los que ven un desperdicio actoral, una filosofía de mercadillo y un «quiero y no puedo».
Queda claro que todo eso a su director, a estas alturas de su carrera, seguramente le produzca una indiferencia total. El ha querido hacer su tan ansiado proyecto. Y algo de admiración debe despertar cuando gente como Adam Driver, Giancarlo Esposito, Aubrey Plaza y Shia LaBeouf, se apuntan al carro. Un casting, que recuerda las épocas esas en las que Woody Allen, se rodeaba de la más codiciado de la industria del cine.
Sus más de dos horas, entiendo que puedan ser una losa para cierto tipo de espectador. Ese que quiere consumir algo rápido, que no le robe su atención más allá de una hora y media. Ese que no quiere darle mucho al coco, que disfruta con una película, pero no quiere buscar más allá que divertimento y algo de coherencia.
Y quizás es por ello que tenga tantos detractores esta película. 138 minutos no son moco de pavo, si encima pretendes ponerte filosófico. Y es en esa filosofía donde la película «patina». No puede ser, que el Shia LaBeouf más brillante de los últimos años, no consiga evitar que las parrafadas de Adam Driver se hagan indigestas.
Que referencias tan brillantes como la que se hace a la muerte de Mussolini, quede empequeñecida, una vez más, por el toque filosófico de la película. Y es eso lo único que hace que «Megalópolis» no tenga un 10 rotundo. Porque si Francis Ford Coppola, no se hubiera limitado a hacer SU película, todo habría ido a mejor. Me cuesta creer, que otro director más joven, se hubiera atrevido a tanto.
Pero Coppola, tiene ya ese status que le permite esa frivolidad. Como si pone a dos pinguinos , bailando durante media hora en pantalla. Y si encima recurre a su propia productora, para no escatimar en ideas, pues cualquiera le discute algo.
Yo desde luego no lo voy a hacer. He disfrutado como un enano, con las similitudes con la época romana. He aplaudido con las orejas, personajes como el de Clodio, al que da vida Shia LaBeouf. He «alucinado» con el aspecto visual. Me fascina la banda sonora de Osvaldo Golijov. Y he acabado el visionado, pensando que no dejaré pasar más de un año para volver a disfrutarla.
Recordando ese meme de Mads Mikkelsen: Esto es cine.

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