
Vaya por delante, que desconozco totalmente el juego original, en el que se basa la película. Lo comento, porque lógicamente, aquí no podré opinar con frases tipo “no refleja la atmósfera del videojuego” y demás historias…
Toca centrarse exclusivamente en la película “Until Dawn”. Dirigida por David F. Sandberg, en su casting, destaca la presencia del siempre solvente Peter Stormare. Ese actor, que igual se lía a golpes con una nave espacial en “Armageddon” como sorprende como un dios en la serie “American Gods”. Aquí en un papel bastante inquietante, donde quizás sus dotes como actor no sean aprovechadas en exceso.
Pero seamos claros, esto no es “Hamlet” ni pretende serlo. De hecho, ni siquiera se puede considerar una película de terror. Por mucho que se anuncie como tal, la palabra miedo y la palabra sustos, no se reflejan en la pantalla. Quizás es la edad, quizás es haber devorado mucho cine de este género. Pero lo de la tensión, lo de morderse las uñas, agarrarse al asiento y todo eso, me ha quedado muy lejos en esta ocasión.
La película, va por faena. Tenemos el típico grupo de jóvenes, con el típico inicio de coche circulando por carretera solitaria, embarcados en la misión de intentar averiguar que le pasó a la hermana de uno de ellos.
Acaban en un sitio, donde lógicamente las cosas pintan mal, muy mal. Ni fenómenos meteorológicos ni leches, cualquiera en su sano juicio, da la media vuelta . Y lo de la hermana, pues ya lo dejamos para un programa de la tv.
Pero asumimos que es una película. Asumimos que la seriedad ni está ni se la espera. Así que ya podemos disfrutar del festival. Que es una especie de “Feliz día de tu muerte”, pero más macabro. El concepto es que si los protagonistas sobreviven a la noche, podrán huir de la misma. De lo contrario, pues se enfrentarán a un futuro 0% apetecible.
Si bien la ambientación de la casa, los paisajes y los “monstruos” son un punto a favor de la película, aunque cuando intenta ponerse seria, patina mucho. Es decir, las historias personales de los protagonistas, las relaciones entre ellos, francamente importa bien poco. Más allá de que a nivel interpretación, no consigan hacer creíble lo que quieren transmitir, algunas frases que deberían ser tomadas en serio, producen la risa.
Ahora, cuando la película quiere ponerse gamberra, funciona perfectamente. Un buen ejemplo es la escena del cuarto de baño. Se tiene que reconocer que disfruté enormemente y no desapareció la sonrisa de mi boca en un buen rato. El exceso se hace justificable y disfrutable.
“Until dawn”, a pesar de ir demasiado por faena, de decisiones de guión ilógicas y un casting en general “flojo”, es un SI rotundo. No da miedo, no asusta, pero se disfruta mucho. No pasará a la historia ni mucho menos, pero si se puede considerar una buena opción para una tarde/noche de cine.

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