LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

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PARPADEA DOS VECES

Zoë Kravitz, la hija del mítico Lenny Kravitz se marca un debut en la dirección de los que dejan huella. Hasta ahora la habíamos visto brillar como actriz. Su interpretación de Catwoman en la película de Matt Reeves, se puede considerar de las más acertadas en el universo Batman. Lo siento por los fans de Anne Hathaway, pero no hay color. Zoë le daba al personaje DC, una profundidad que no habíamos visto anteriormente en la gran pantalla. Eso sí, los que ya tenemos una edad, supongo que seguiremos rezando a la diosa Michelle Pfeiffer.

Así que tras dejar clara su solvencia ante las cámaras, quedaba ver cómo iba a ir su debut tras ellas. Y es “Parpadea dos veces” su bautizo de fuego. Bautizo celebrado y disfrutado, porque estamos ante una película de suspense, que sabe usar perfectamente el sentido del humor, en una trama que tarda en mostrar todas sus cartas. Pero cuando lo hace, saca toda la artillería y da una bofetada en toda la cara a la misoginia y al abuso de poder.

La película cuenta con un villano encantador, Slater King al que da vida Channing Tatum. No estoy haciendo ningún spoiler, ya desde el primer momento se intuye que no es trigo limpio. Y es esa combinación de belleza, calma y amabilidad, que esconden a un monstruo, lo que le ofrece al actor, el mejor papel de su vida. Olvídense de películas de baile, historias de amor, necesitamos más villanos como Slater King. Necesitamos pensar “este tío es un monstruo” mientras nos pone ojitos.

Channing Tatum brilla en un reparto que sorprendentemente, nos permite por ejemplo, juntar en la misma ensalada al niño de “El sexto sentido”, o sea Haley  Joel Osment, con  un Christian Slater, que ofrece al personaje más patético y a la vez más cómico de la película.

Geena Davis y Kyle MacLachlan, también se dejan ver en la película. Siendo el personaje que interpreta Geena Davis, Stacy, el que mejor refleja una sumisión, totalmente consentida hacía el poder y el género masculino.

La película, no se corta un pelo en mostrar violencia cuando toca mostrarla. Pero en esos momentos, no deja de lado el sentido del humor. Y quizás sólo flojea en un final, que deja un interrogante abierto al espectador. Porque nadie ve bien lo del abuso del poder, pero formar parte del mismo puede ser muy seductor y gratificante al  mismo tiempo.  Supongo que esa es la sensación agridulce que quiere dejar en el espectador. Que la cabeza le vuele, pensando en si habría reaccionado igual que la protagonista.


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