
“El cuervo”, la mítica película protagonizada por Brandon Lee y dirigida por Alex Proyas, 30 años después de su estreno, sigue siendo una de esas películas que sus fans aman con fervor.
Más allá de la popularidad que alcanzó, por la desgraciada muerte de su actor principal Brandon Lee, se puede considerar un clásico en el cine fantástico, con la venganza como leiv motiv. Basada en los comics “The Crow” de James O´Barr, su oscuridad, banda sonora y potente historia, la convirtieron automáticamente en película de culto.
Dicho esto, que alguien decidiera tantos años después, recuperarla y hacer una adaptación corría muchos riesgos. Y el principal era el de ser víctima de los fans de la película original. Las primeras rasgaduras de vestiduras, se produjeron al ver que el papel de Eric Draven, iba a ser interpretado por Bill Skarsgard. Nada en contra de dicho actor, pero el aspecto físico que le dan al personaje, no tiene nada que ver con el de Brandon Lee.
Se puede decir eso de es que son otros tiempos, pero los fans quizás no te compren eso. Y aquí, es donde quizás los fans tienen que empezar a pensar que es una adaptación, no un remake. Porque las diferencias con el guión original, no tienen que ser un lastre para esta adaptación. La mítica película de Alex Proyas, contaba una historia que aquí se ha utilizado como base. Pero con demasiadas diferencias como para pensar que estamos ante un remake.
Seamos sinceros, titularla “El cuervo” es una jugada perfecta a nivel publicitario. Pero lógicamente, hará que el público pueda tener unas expectativas. Y que tenga todo el derecho a comparar con “El cuervo” que todos conocemos. Pero hay que intentar huir de eso. Si no existiera la película de Brandon Lee, la que interpreta Bill Skarsgard no tendría tantos haters.
Porque esta nueva versión, perdón adaptación, que dirige Rupert Sanders, no escatima en oscuridad. Sus escenas de acción, en especial todo lo sucedido en la ópera, están perfectamente ejecutadas. Y los cambios/extras en relación a la historia original, no son para nada un lastre. Bill Skarsgard no se marca el mejor papel de su vida. De momento, eso sigue siendo patrimonio de su payaso maléfico en IT. Y la elección de FKA Twigs como su amada Shelly, no acaba de convencerme. Pero ver a Danny Huston como villano, siempre es un plus.
Que la banda sonora contenga temas como “M.E” de Gary Numan, que se retrate con tanta crudeza el dolor y traumas de la infancia del protagonista, también son un plus. Todo esto en una película que disfruta/sufre todo lo que generó su antecesora.
Sean buenos cinéfilos, no comparen, simplemente disfruten.

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