
He seguido la carrera de Sigmund Wilder, desde sus inicios, desde ese ya parece lejano “The art of self boycott”. Y cada charla que mantenemos, es un reflejo del amor y pasión que le pone a lo de ser músico. A componer, a la evolución musical con el paso de los años, a la manera de entender lo que es amar/disfrutar las canciones. Como siempre, un placer David.
* Me acuerdo escuchar “Tóxico” en vuestro concierto en la Sala Zero. ¿Cómo nace la idea de que ese tema, sea una colaboración con Mikel Erentxun? ¿Y una vez ha nacido la idea, como es el proceso de grabación?
Me sucedía algo muy curioso. Y es que desde la primera demo, cuando la escuchaba, algo me llevaba a la voz de Erentxun, desde el minuto uno. Especialmente en el estribillo Cuando llegaba el estribillo, yo escuchaba la voz de Mikel Erentxun. Y un día, me dió por pensar “¿por qué no intentarlo?” La construcción del estribillo y la melodía de la voz, me transportaba a los clásicos de Duncan Dhu, cuando se desarrollaron artísticamente. Los años de “Autobiografía”, que es su obra magna. A través de una amiga en común, le hice llegar el tema a Mikel. Con una nota que decía: “Mikel, cuando lo escucho, escucho tu voz”. Y dos, tres días después, nos respondió con un entusiasmo que me desconcertó por completo. Me sorprende a veces lo fluidas que son las cosas, cuando son tan naturales. Y es el hecho, de que alguien a quien yo personalmente he admirado toda mi vida, que desde los inicios de Duncan Dhu, he seguido su carrera al detalle, de repente nos diera un reconocimiento tan bonito.
El proceso, ya sabes cómo funcionan las cosas a día de hoy con la tecnología. Que todo es tan viable y tan fácil, que sin llegar a vernos ni siquiera las caras, de repente tenemos en las redes un tema juntos. Ha sido tan fluido, tan natural y tan espontáneo, como puedas soñar en el momento que lo piensas.
* Han pasado ocho años desde la publicación de “The art of self boycott”. Hasta la fecha de hoy, habéis navegado por bastantes conciertos. Algunos incluso formato casi acústico, más minimalista como en Pedralbes. Con un disco de remezclas, algunos EPS, un larga duración. Y ahora llega “La desconexión”. ¿Qué ha aprendido/entendido David Martínez del mundo de la música? ¿Y de lo que supone ser músico y dedicarse a eso en todos estos años?
El motivo por el cual hemos ido tocando tantos palos distintos, en formatos distintos, es ir de alguna forma, haciendo un poco en cada momento lo que nos dictaba la musa. Pienso que un proyecto tiene que ser vivo, tiene que evolucionar, hay que darle diferentes perspectivas a las cosas. Lo peor que puedes hacer es aburrir al personal. ¿Qué he aprendido del mundo de la música?. Si tengo que destacarte dos o tres cosas, algo que varios músicos profesionales, como artistas destacan. Y es que desde el momento que te profesionalizas, di adiós a la diversión. Cada día veo más lejos, si es que en algún momento la posibilidad ha estado en el plano, la profesionalización de Sigmund Wilder como ente artístico. Una cosa que aprendes, es que esa vertiente tan romántica que hay de tener tu propio grupo, escribir tus canciones y publicarlas, entendidas como el arte por el arte, es algo increíble, es algo que tiene que ser independiente. Es un arte, en el que tu eres tu propio jefe, tu dictaminas como se considera cada paso de esa evolución. Y ahí es donde está realmente la diversión en el arte. La profesionalización, pasa por entender el arte como algo que va a pagar tus facturas. Y ahí es donde se termina la diversión. En ese punto, es cuando empieza el arte entendido como negocio. Y ha llegado un punto en el que nada de lo que hacemos, está pensado en esa dirección.
Nuestra realidad es muy distinta a la de un grupo que empieza con 20 años. Somos cuatro tíos que tenemos una vida completamente hecha, desarrollada, y configurada de una forma determinada. Y tenemos la gran suerte de podernos plantear el arte como diversión. A partir de ahí, eso nos permite ser nosotros mismos. Y hacer lo que queremos hacer, vendamos 50 o vendamos 500 copias. Esa sería una de las grandes enseñanzas de estos primeros ocho años. La segunda es algo que creo que es muy importante. Y es aprender a jugar/gestionar correctamente, las expectativas que tienes con todo aquello que haces.
* Yo vi que cuando anunciasteis “La desconexión”, lo ibais a sacar en formato vinilo, que es un riesgo hoy en día. Pero tengo la sensación, que dentro del disfrute que tenéis y dentro del romanticismo que aún os queda, priorizáis que la gente pueda escuchar la música como se disfrutaba antes. Seguramente la opción vinilo, puede ser mas una perdida que un beneficio. Pero aun así, lo queréis hacer, porque vuestras expectativas no son haceros ricos con esto.
Hace poco, mencionaba este concepto que has soltado, de disfrutar la música como solíamos disfrutarla en su momento. A pesar de que sigo tirando del streaming, porque obviamente te permite descubrir cosas con cierta habilidad, desde hace un tiempo he recuperado la manera en que descubría a los grupos y los artistas en los años noventa. Que es yendo a la tienda de discos, yendo al mercadillo de segunda mano. Comprándote los discos de vinilo y dándoles tantas vueltas en el tocadiscos como sea necesario. Hasta que asimilas las canciones y te las haces tuyas.
Para mí, lo que ofrecemos, es un poco lo mismo. Y voy a contar algo que ya nos adentra en el contenido de “La desconexión”, pero que de alguna forma resume lo que estabas diciendo. Hay un tema en el disco, “Cuando todo era inmortal”, que habla de eso. Habla de cómo los que tenemos la suerte de haber vivido media vida en la era analógica y media vida en la era digital, llega un momento en que necesitamos desconectar.
Necesitamos la desconexión. Necesitamos volver a como vivíamos las cosas en los años noventa. Cuando el streaming no existía, cuando Internet no existía, cuando la comunicación con las personas no era instantánea. Cuando tenías que llamar a casa de alguien y si no estaba tenías que esperar a que volviera a casa. Y confiabas en que le dieran el recado y te devolviera la llamada. El hecho de que ofrezcamos nuestra música en formato vinilo, es una manera de ser coherentes con el mensaje.

* Creo que “La desconexión”. es el trabajo donde más se refleja el amor que sentís por Depeche Mode. ¿Qué ha significado Depeche Mode en tu vida?
Para mi Depeche Mode es casi una religión. Es algo que va mucho más allá de la música. Es una manera de entender la vida. El haber tenido la suerte de seguir esa trayectoria desde hace mas de 30-35 años. Y ver como con el tiempo se han convertido en un icono de muchas cosas. Entre ellas, saber evolucionar, sin importarte demasiado lo que opinen los demás. La música de Depeche Mode transmite unos valores, que me han educado como chaval que fuí cuando empecé a escucharlos. Creo que cualquier devoto minímamente real, autentico te podrá decir lo mismo. Para quien lo lleva en la sangre, Depeche Mode, es algo que va más allá de la música. Y en el tema el “El circo máximo” se nos ha ido un poco de las manos.
Tenemos la suerte de que para nuestro productor Fluren Ferrer, Depeche Mode supone lo mismo que para mí o más. Y desde que escuchamos las primeras demos de “El circo máximo”, vimos que es un tema donde podía encajar perfectamente, una producción muy en la línea de esos temas de “Songs of faith and devotion”. Así que pusimos el motor en marcha y nos dejamos llevar. Sin preocuparnos mucho, si era un homenaje , si era algo que iba más allá del homenaje.
* ¿Por qué en “La desconexión” hay un preludio y un postludio? El uso de estos recursos, ¿cómo nace y en qué momento se plantea? . ¿Has querido darle con esto a “La Desconexión “, un sentido especial, o simplemente es una travesura/frivolidad?
Más que intentar encontrarle un sentido, para nosotros era una forma de vivir el proceso de construcción y de creación del disco,. Desde la libertad, desde ese momento en que estamos en el estudio. Estamos desayunando con los ojos medio cerrados, porque hemos terminado tarde de grabar. Y de repente alguien al que el café ya le ha hecho efecto, dice: “ostia ¿por qué no le damos una intro y una despedida como introducción/conclusión que te introduzca en el disco? Es un efecto, que yo creo que se usa mucho mejor en los directos. Esas intros, que espiritualmente te preparan para escuchar el disco, más allá que le des al play y te dispare en la cara. Es como la función de los preliminares, tiene esa función seductora. Viene algo grande, démosle lo que en la autopista, se llama carril de aceleración. Es un capricho creativo.
* Al igual que en “Desorden” hay espacio para lo que yo denomino “casi baladas”. En “Desorden” fue “Ángeles” y aquí tenemos “Cuando todo era inmortal”. La sensación que tengo, es que en esta ocasión ,la densidad y cantidad de instrumentos es mayor. Hay más fusión, ¿esto corresponde a una confianza adquirida a la hora de componer canciones? Con el paso del tiempo ¿ os atrevéis a fusionar mas instrumentos, a ser menos minimalistas?
Al final cuanta más experiencia coges, más te atreves con cosas. Todo es un aprendizaje de ensayo/error. Y aprendes que funciona y que no. E incluso sabes, que hay temas que por cómo se plantean en una demo, sabes si darán más juego en el estudio a la hora de experimentar. En estos temas nuevos, nos hemos permitido hacer cosas que nos sacaban de nuestra zona de confort. De ese minimalismo que mencionas. Hay algo en los temas de “La desconexión” diferente a lo hecho hasta ahora. Es que están escritos a piano. Es decir, las demos, se han creado a partir de experimentar en un piano. Y eso en “Cuando todo era inmortal” es muy obvio. En el caso de “El circo máximo” es lo mismo, aunque el hecho de que la producción se haya ido hacia la electrónica, lo diluye.
* ”La desconexión” es un EP, no es un larga duración. Recuerdo que hace años sacasteis otro EP, que era “The day David Bowie died”. El hecho de sacar EP y discos de remezclas, entre largas duraciones como “The art of self boycott” y “Desorden”, ¿es algo que obedece a seguir estando en movimiento o es algo más creativo?
Ambas cosas. El EP de remezclas, es una forma de seguir dando determinados contenidos, determinada novedad, mientras estas trabajando en proyectos. Hay algo que si nos condicionó a la hora de tomar la decisión, de cómo le dábamos forma al próximo paso que hacíamos. Y es que las nuevas fórmulas de escucha, van muy a contracorriente con los contenidos largos. De alguna forma, ofrecer un EP es una manera de concentrar el contenido y los esfuerzos. Y con esfuerzos, me refiero en todos los sentidos de la palabra. Las horas de trabajo y la vertiente económica. Grabar un disco es carísimo. De alguna forma, claro que podíamos haber cogido los recursos que tenemos y hacer doce temas. Pero nos parecía mucho más adecuado, para conseguir un resultado de calidad, a la altura de lo que queremos ofrecer, centrar todas las energías, en hacer cuatro temas, de los cuales pudiéramos estar 200% orgullosos. Y no caer en el grabar un disco largo, donde destinar menos recursos y menos energía a cada uno de los tema.
* Actuáis el sábado 5 de Abril en Barcelona, ¿Cómo se presenta la temporada de conciertos? Vosotros siempre habéis sido más de sala, pero la opción festivales ¿la habéis barajado?
Nosotros estaríamos encantados, el problema es que el circuito de festivales es una formula en la que no tenemos ninguna cabida. O formas parte de la industria o no formas parte de la industria. Somos un grupo completamente ajeno a la industria, no tenemos ni agencia de managemet ni compañía de disco. Generalmente los festivales se cierran entre promotores, agencias de management y bookers. Nosotros no formamos parte de eso, es una pena, porque creo que podemos ofrecer algo interesante. Y como experiencia para nosotros seria espectacular. Ahora tenemos varias cosas que estamos intentando cerrar. La vuelta a Zaragoza ya es un hecho y la vuelta a Madrid parece que también. Este sábado presentamos el disco en Barcelona, intentado volver a cerrar Valencia, que hace un año que no vamos. Y a partir de ahí, intentando mantener esa red viva. También te digo y creo que lo puede decir cualquier artista, la experiencia de las salas es máxima. Las salas tienen una magia que difícilmente vas a encontrar en cualquier lado. Desde la perspectiva del artista y desde la perspectiva del fan.

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