
Escribo esta crítica sobre la película “A complete unknown”, sin ser un gran seguidor de Bob Dylan. Mi cultura musical sobre el músico estadounidense, se limita a sus canciones más populares. Y poco más, conozco sobre su figura. Así que quizás por eso, no sé si lo que he visto es el vivo retrato del Bob Dylan de esa primera etapa. Desde sus inicios, hasta el “sabotaje” al folk que supuso su actuación en el Newport Festival Folk del año 1965.
La película dirigida por James Mangold, el cual ya tenía experiencia en eso de los biopics musicales, tiene la gran suerte de contar con un casting en estado de gracia. No es que Timothée Chalamet, consiga un Bob Dylan creíble. Es que Edward Norton se marca el papel de su vida como Peter Seeger. Es que Elle Fanning, como Sylvie Russo, refleja como nadie, lo complicado que es estar al lado de un personaje tan complejo.
Y creo con total honestidad, que cualquiera de los tres se merece todos los premios del mundo por sus respectivas interpretaciones. Ya sé que los expertos en la materia, consideran también brutal lo de Monica Barbaro como Joan Baez. Pero yo, no puedo dejar de pensar, en las lágrimas que derrama Elle Fanning, mientras suena “The Times They Are A-Changin’”.
Entiendo que la calidad, a la hora de cantar, de Chalamet, Norton y Barbaro, sea digna de un millón de aplausos. Pero discrepo en la nominación de Barbaro, ojalá con los años Elle Fanning consiga ese Oscar, que aquí no se ha contemplado.
Volvamos a Chalamet, dejando de lado su capacidad para cantar, son sus gestos, miradas y manera de hablar, los que consiguen el aplauso de todo el mundo. Y quizás se produzca la sorpresa en la gala de los Oscar, donde todo parece encaminado a una victoria de Adam Brody, por su aplaudido trabajo en “The Brutalist”.
Sobre lo del casting, una última cosa, si me preguntan si Edward Norton tiene que ganar el Oscar a mejor actor de reparto, por encima de Guy Pearce o Kieran Culkin, la respuesta es: SI. Seguramente lo suyo, sería una sorpresa mayor que lo de Chalamet. Pero déjenme soñar…
La película, lógicamente tiene muchas más bazas que actores/actrices en estado de gracia. No se puede ignorar el perfecto retrato del vestuario, calles y ambientes de esa época. Y James Mangold, sabe perfectamente dónde poner la cámara. Lo clava reflejando las sensaciones que genera la música de Dylan en el escenario. Y muestra de manera certera, la vulnerabilidad e inestabilidad del músico. Vulnerabilidad, ante una industria musical y unos fans que quieren de él, lo que él no quiere ofrecer. E inestabilidad en sus relaciones personales, capaces de hacerle perder lo que más quiere. O quizás no quiere tanto, porque queda claro que su pasión/primera prioridad es la música.
Quizás, como espectador, se hubieran agradecido unas fotos en los créditos finales, de los personajes reales, de ese festival de Newport y de los estudios de grabación. Pero hasta en eso es sobria la película. No parece una película hecha para agradar, sino para mostrar las cosas lo más parecido a la realidad. No se pretende ensalzar la figura de Bob Dylan. Incluso se diría, que no deja bien al músico, en muchas ocasiones. Eso si, sin escatimar mostrar la genialidad del mismo.
“A complete unknown” no se hace larga, a pesar de superar las dos horas de metraje. Supongo que los fans del músico, se sentirán más capacitados que yo en opinar sobre la fidelidad de lo mostrado. En si Chalamet, clava o no a Dylan. Pero que yo salgo del cine encantado, eso no me lo quita nadie.

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