LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

UN LUGAR TRANQUILO: DÍA UNO

No era de esperar, que cuando en el 2018, se estrenó “Un lugar tranquilo”, la película sobre un mundo, donde los humanos se esconden de unos monstruos, que los localizan mediante el sonido, acabará convirtiéndose en un universo cinematográfico.

La película, dirigida por John Krasinski, con él mismo y Emily Blunt, como protagonistas principales, era un ejercicio de virtuosismo. Donde conseguía en el espectador, si este optaba por verla en el cine, una sensación de agobio y tensión continua. Porque asociar silencio a sobrevivir, es una jugada maestra.

Con un final, que podía descartar perfectamente la idea de una secuela, no sólo la tuvo, sino que posteriormente llegó una precuela. “Un lugar tranquilo;: día uno”. La película que era la madre de todo, el “aquí empezó…”. Pero de manera sorprendente y a la vez muy inteligente, esta precuela, aún integrándose perfectamente en las dos películas anteriores, lo  hace dando un giro de timón.

Cualquiera que simplemente vea al cartel de la película, donde podemos ver a sus dos protagonistas, interpretados por Lupita Nyong’o y Joseph Quinn, puede intuir película frenética, de terror, monstruos y todo eso. Y aunque la película ofrece terror y monstruos, es todo lo demás lo que la hace brillante.

Porque esta es una película de personajes derrotados, que se plantean luchar aunque saben que la pelea tiene todos los números de acabar en derrota. El personaje de Sam, al que da vida Lupita Nyong´o, no tiene realmente  motivos para ofrecer  mucha resistencia a una invasión de monstruos. Tiene fecha de caducidad y eso lo tiene asumido, con una resignación brutal, pero totalmente lógica en su situación. Una vez los monstruos hagan acto de presencia, en sus renovadas ganas de vivir, mejor dicho de sobrevivir, se cruzará con Eric, al que da vida Joseph Quinn.  Y allí empezará lo que realmente le llega al espectador.

Porque aunque las secuencias, referentes a cada vez que escapan de los monstruos, son pura adrenalina y están rodadas de forma brillante, es la relación entre ellos dos y de ellos mismos con la vida, lo que realmente importa.

El personaje de Sam, pasa por diferentes estados emocionales. Resignación, desconfianza, rebeldía, ganas de pelear y algo más. Algo más que no pienso contarles, porque no quiero estropearles la experiencia. El de Eric, desde el momento uno es una mezcla de miedo e instinto de supervivencia.

Son todas las escenas donde están a salvo de los monstruos, donde el guion hace su magia. Y donde la sonrisa y las muecas de tristeza, se pasean por el rostro del espectador sin pedir permiso. 

Insisto , en que no hay que dar por hecho que el terror y la acción pasan de puntillas. Lo que sucede es que la relación entre los personajes y su evolución a nivel personal, es una verdadera gozada. Y es lo que hace, que quien estas líneas escriba, piense que está ante un señor drama, con toques de terror.


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