
Nos sentimos saturados, ante tanta oferta de películas, series, documentales y cortos por ver. Aunque las salas de cine ya no gozan de la esplendorosa salud de los años 80-90, la gran cantidad de plataformas, hace que quien no ve algo es porque no lo quiere.
En el paraíso de las plataformas, lógicamente hay joyas preciosas y también carbón del malo. Con lo cual, si somos valientes, aceptando ver algo de lo que sabemos poco/nada, la jugada puede salir bien o puede salir mal.
La película, de la que quiero hablarles en estas líneas, no entra en ninguna de esas dos características. Esta fuera de esos límites. Se los mira desde las alturas, desde la grandiosidad que desprende desde el primer segundo. Esa película es “Los cinco diablos”. Que tiene como directora a Léa Mysius. Y cuenta con un reparto en estado de gracia. Que se entrega en cuerpo y alma a esta collage de fantasía, amores prohibidos y descubrimientos.
En una historia, en la que gracias a la misteriosa habilidad de Vicky, una niña con capacidades olfativas excepcionales, asistiremos a unos flashbacks que darán sentido a todo. Al dolor de los protagonistas, a las heridas que no se pueden cerrar y también a las segundas oportunidades.
En un pueblo, donde el amor entre Joanne y Jimmy, parece haber desaparecido.. Donde la aparición de una tercera persona, hará que vuelvan a nacer los odios, pero también las pasiones. El personaje de Jimmy, al que da vida Moustapha Mbengue, es probablemente la mejor representación de resignación que he visto en una pantalla. Esa escena en el sofá, ese “estar por estar”, esos días mejores que no van a volver…
La otra parte de esa relación, la de Joanne corre a cargo de una Adèle Exarchopoulos, que hace creíble, el día a día de una mujer resignada. Resignada a una vida, que no le llena, pero que le basta para cumplir ese expediente que es “vivir”. Esta actriz, es capaz de salir en cualquiera de las bizarradas dirigidas por Quentin Dupieux. Para luego marcarse joyas como “Los cinco diablos”, sin que hayamos olvidado cuando la descubrimos en “La vida de Adèle”.
Unos párrafos más arriba, les comentaba el personaje de Vicky. Pues apunten el nombre de la actriz que le da vida. Apunten, en letras bien grandes SALlY DRAMÉ. Parece mentira, que una niña consiga, con sólo la mirada, con sus botes, con su sinceridad, comerse la pantalla en cada uno de los fotogramas donde aparece.
Ella es la joya de la corona de “Los cinco diablos”. Una película donde nada falla. Donde las canciones que suenan, están elegidas con el corazón. Donde la cámara está exactamente donde tiene que estar. Y donde una escena de sexo, es capaz de mostrar tanto dolor, que es imposible que no duela al espectador.

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