
Hay temas que son universales. Que de alguna manera son familiares para todos. No todo tienen que ser cosas sorprendentes o fuera de lo común. Y dentro de esto, que es básicamente la vida, encontrar una película que sea fiel a esa realidad, que no la edulcore/amargue demasiado es complicado.
Por eso cuando llegan proyectos como “L’edat imminent” no queda otra opción que aplaudir y disfrutar de lo que nos ofrece el Col.lectiu Vigília. Estamos hablando de un primer largometraje, que nace como trabajo de final de grado. Con lo cual podemos dar por hecho, que los creadores/partícipes del mismo es gente con poco recorrido en el mundo del cine.
Y siendo sinceros, para tener poco recorrido la palabra prometedor se queda corta. Con premios y menciones en el festival de Gijón, el Festival de Cork, Giffoni y Málaga. Sospecho que la cosa no se quedara aquí. ¿Por qué? Pues ahora les doy mis motivos.
El casting: No debe ser nada fácil encarnar a Nati una persona octogenaria que es consciente de su fragilidad. Que sabe que no puede apañarse sola y que es consciente que está lastrando la juventud de su nieto Bruno. Bruno hace equilibrios entre su vida de joven y su vida de cuidador. Bruno está interpretado de manera brillante por Miquel Mas. Pero es que luego ves, lo que transmite en pantalla Antònia Fernandez como Nati y la palabra brillante se queda pequeña. Las miradas, su manera de hablar, los silencios, todo está ejecutado de tal manera que es imposible no creerse su personaje.
La historia: Uno puede pensar que la película trata sobre el desgaste que supone cuidar a una persona y como enfrentarse al momento en el que la opción de seguir ejerciendo ese cuidado desaparezca. No por un fallecimiento, sino por la opción de que el personaje de Nati deje de estar al cuidado de Bruno, ocupando plaza en una residencia. Pero de manera muy brillante, el espectador acaba entendiendo que lo evidente quizás no lo es tanto. Que quizás los roles no están tan definidos. Y hasta ahí puedo escribir…
Los planos: Que preciosidad es ver los diferentes matices de los recorridos en bici, de las practicas de batucada. Como son una parte importante de la película, como dicen tanto sin grandes artificios.
Estamos ante una película que no pretende volar la cabeza del espectador. Que no pretende sacarse de la manga giros de guion ni momentos frenéticos. Que no quiere quedarse en el recuerdo del espectador por lo impactante/emotivo de algunas escenas. Creo que “L’edat imminent” no juega a eso. Sólo quiere de manera humilde y con mucho amor, ofrecernos lo más importante. Vida, eso es lo que nos transmite la película. Y ojalá el cine apostara más por eso. Por mostrarnos la vida como es, con sus dramas, con sus rutinas y con su día a día.

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