LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

GLADIATOR 2

Háganse un favor. No comparen. Sé que es difícil, que en el mundo de las secuelas, precuelas y todo eso,  es complicado no poner lo nuevo en un espejo frente a lo viejo. Pero en el caso de esta secuela tardía de Gladiator, que es “Gladiator 2” van a malgastar esfuerzos. Y harán debates sobre el carisma de uno, el carisma que tenía el otro y demás historias. Cosas  que evitarán que disfruten lo nuevo de Ridley Scott.

Y con disfrutar no me refiero a esas más de dos horas y media de regreso a la arena y el mundo romano. Me refiero más al análisis que con el tiempo les pueda quedar. Vaya por delante que considero “Gladiator 2” una secuela que llega demasiado tarde. Pero la mística de la que protagonizó Russell Crowe es tan grande que la gente asistirá en masa a este nuevo espectáculo.

Dejemos claro que si alguien no ha visto la del año 2000 tampoco va a ir muy perdido en esta. De manera brillante los créditos iniciales ayudan a recordar tiempos pasados. Y varios momentos de la película nos sirven en bandeja la relación entre los personajes de la primera y de la secuela.

A los que pongan el grito en el cielo sobre el rigor histórico, comentar que conociendo gente que domina la historia romana, tampoco se han tirado tanto de los pelos. Hay pequeñas “locuras”,  pero en líneas generales los historiadores pueden ver la película sin miedo a taquicardias.

Personalmente en “Gladiator 2”, lo que prioriza son lo que llamaríamos intrigas de palacio. No estoy diciendo con esto que no vaya bien servida de acción. De eso nunca falta, aunque lo más potente se lo gaste en una batalla inicial.  Y no estoy diciéndolo como crítica. Me parece genial, que una vez ya tienes al espectador revolucionado, vayas tejiendo una trama de política pura y dura. Con algo de sangre por aquí, algo de arena por allá y el uso de ese “Now we are Free” que ya conocemos.

En esas intrigas de palacio destaca un Denzel Washington en el papel de Macrino. Un personaje que refleja a la perfección,  el uso de las personas en su beneficio propio. Sobre lo de que hace un papelón, a riesgo de sufrir la ira de sus fans, no está nada mal. Pero esto ya lo hemos visto en “Training Day”. Eso es el mal con una sonrisa de oreja a oreja. Aquí no hay nuevos registros, nada nuevo en el Oeste…

A su servicio un protagonista, un Lucius al que da vida un Paul Mescal que no está ante el papel de su vida. Cumple y mucho como hijo de Máximo, como gladiador en busca de venganza y de una Roma mejor. Pero como actor, no es el papel de su vida. En 25 años,  cuando hablemos de Paul Mescal, seguiremos pensando en “Aftersun”. No estamos ante una repetición de la bomba que supuso para Russell Crowe participar en “Gladiator”.

Del resto del casting destacar un Pedro Pascal como general Acacio, que se nota que se lo ha pasado pipa vistiéndose de romano y repartiendo espadazos y carisma por igual. Lo de los emperadores Geta y Caracalla me parece un fallido intento de visualizar el poder con la locura. Para que eso funcione, sólo puedes ser Peter Ustinov como Neron en “Quo Vadis”. Todo lo demás es perder el tiempo. Y finalmente una Connie Nielsen que repite papel. Y que 25 años después sigue brillando en la gran pantalla.

En resumen, una película más de política que de acción. Una secuela que llega tarde, pero que sobrevive perfectamente a su antecesora. Y como amante del cine, pues muy feliz de que esta propuesta arrastre a las masas al cine. Que es donde hay que ver las películas.


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