
“No te muevas”, la película dirigida por Adam Schindler y y Brian Netto llegaba a Netflix con una carta de presentación muy apetecible. Y es que eso de “producida por Sam Raimi” le daba un cierto hype (que palabra más moderna) al enésimo thriller que la plataforma ofrecía desde su creación.
Y la verdad es que uno se iba relamiendo con esos créditos iniciales que tardan 14 minutos en aparecer!!! Porque todo lo anterior desemboca en una sorpresa para el espectador que “afortunadamente” no tenga ni idea de que va “No te muevas”. Lo de “afortunadamente” lo comento porque hoy en día es casi imposible llegar “virgen” al visionado de una película.
Déjenme hacer una pausa en la reseña de la película, porque aprovecho para reivindicar la eliminación de casi toda información de película antes del visionado de la misma. Suena loco, lo sé, pero cada vez tengo más claro que el mayor disfrute de una película/serie está en enfrentarse a la misma sin más conocimiento que el título. No se pueden ni imaginar el disfrute que supuso en su momento cuando ví en el cine “Abierto hasta el amanecer”. Sin tener ni la más mínima sospecha de que aquello no era sólo una película de fugitivos molones.
Después de esta pequeña reflexión que lógicamente no tiene ningún futuro, vuelvo a “No te muevas”. Pues eso que los créditos iniciales tras esa escena de presentación, esa escena de “esto es lo que hay, ya sé que lo esperabas” auguraban un gran futuro y disfrute durante el resto del metraje.
Y mira por donde que no es así. Y no lo es básicamente porque la admiración inicial deja paso al “venga hombre…”. Es decir, si la protagonista avanza durante la película es porque básicamente el villano es imbécil. No he visto guión en que la toma de decisiones sea más ridícula. Pero tanto del villano, como de personajes que van apareciendo por ahí. No haré spoilers. Pero les dejo un ejemplo: en cierta escena en la que el villano tiene todas las de perder, un comentario suyo “desarma” al que le está dando para el pelo. Y sorprendentemente aparece un elemento en pantalla que no conozco nadie que tenga en su casa, así en la mesa, como quien tiene el mando de la tv.
Todo sea dicho, aquí el villano sale ganando, pero es que la toma de decisiones hace que el final sea “bochornoso”. La película no consigue que nos pongamos nerviosos, tensos, casi diría que vemos la película para ver a donde lleva tanto despropósito de guion. De hecho, hasta decidimos tirar hacia adelante, sin mucha reflexión, sin perder el tiempo pensando en lo que hemos visto. Ya cuando acabe sacaremos papel y bolígrafo para verle los fallos.
Incluso la esperanza típica de ahora es cuando el villano explica sus motivaciones se queda en decepción. Ni lo que le pasó ni el placer que obtiene en lo que hace tienen ni pies ni cabeza. Que ojo, no es culpa del actor, un Finn Wittrock que tampoco es que haga la interpretación de su vida. Aunque entiendo que es complicado hacer creíble algo tan increíble…
¿Vale la pena ver “No te muevas”? Si, pero siendo muy conscientes de que en el mismo momento en que salgan los créditos finales empezaremos a reconfirmar ese “madre mía…” que hemos ido masticando durante la película.

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