
Con un título como “Vincent debe morir” ya puedes tener claro que como espectador no vas a asistir a una comedia romántica ni nada por el estilo. Dirigida por Stéphan Castang cuenta en su casting con un Karim Leklou y una Vimala Pons que están inmensos. El primero en el papel del Vincent al que da título la película y ella como trabajadora de un fast food que se cruza en la vida de él. La química entre los dos funciona perfectamente y su interpretación de personas sin muchos alicientes en la vida es más que convincente.
Volviendo al hecho de que no es una comedia romántica, toca averiguar el por qué de ese título. Y la cuestión es que la idea inicial de la película resulta cómica dentro de lo tenso que pueda resultar. Un Vincent que sin comerlo ni beberlo tiene la desgracia de conseguir sólo con la mirada que quien lo mira quiera acabar con él.
De entrada eso da pie a escenas en las que como espectador no puedes evitar sonreír. Que uno puede pensar, que malos somos de reírnos ante los peligros del protagonista. Pero es que de esa violencia el director saca unos planos maravillosos y la muestra de manera “divertida” dentro de lo cruel de la misma. Pero si es verdad que a medida que la película vaya avanzando las sonrisas se irán mientras que la violencia seguirá presente.
La película tampoco se toma muchas molestias en aclararnos a cuento de que ese estallido de violencia contra el protagonista. Pero ciertos sucesos irán mostrando al espectador que no todo se queda ahí, no todo tiene que ver con Vincent. Los momentos sosegados van haciendo presencia y quizás en algún momento ralentizan demasiado el ritmo frenético. Ritmo al que colabora y mucho la banda sonora de John Kaced. Que brilla de manera brutal en la violenta escena que sucede en la carretera. Por cierto, no dejo de aplaudir que bien rodada está, como la cámara se mueve entre el desenfreno, personas desbocadas y caos mucho caos.
Todo para desembocar en un final que no aclara muchas cosas. Ojo, no es un mal final, pero no dejara satisfecho a los amantes del “¿por qué?”.

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