LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

AZRAEL

“Azrael” se presentaba en el festival de Sitges como uno de los platos fuertes. La presencia en su reparto de Samara Weaving, “final girl” de nuestros tiempos, era a priori una carta ganadora para la película dirigida porE.L. Kutz. Y la verdad es que ella cumple y mucho en hacer para lo que le han pagado. Golpea,  grita, apuñala, dispara, sangra y hasta sonríe. Vamos un DISFRUTE TOTAL si la idea es pasar el rato y te encanta ese toque Mad Max + Walking Dead que destila la película.

Pero más allá del disfrute total hay otras cosas. “Azrael” puede disfrutarse mucho si el guion te importa poco. Si con la violencia ya te das por satisfecho. Porque es en el tema guion donde la cosa palidece demasiado.

Para empezar es una película sin diálogos. Los protagonistas no hablan. Y eso en mi opinión lastra la película. Se hubiera agradecido algo de diálogos, aunque se quiera justificar dicha decisión porque la gente se ha “castigado” con no hablar. Si como guionista sustituyes las palabras, por gruñidos, gritos, silbidos y demás, asegúrate que el resto lo compensa.

La película entra en el bucle de Samara Weaving huyendo de esa especie de secta que la quiere para ser sacrificada. Samara Weaving huyendo de unos humanos convertidos en bestias caníbales que parecen recién salidos de un incendio. Eso constituye el 75% de la película. Y aunque las escenas de acción son lo suficientemente violentas para arrancar los aplausos de la sala, lo insustancial de las mismas y lo repetitivas que son  no ayudan a tomarse la película en serio.

Que casi todo el metraje suceda de noche tampoco ayuda. Es decir, entiendo que así parezca más tenebroso, más sucio y más inquietante. Pero al espectador en una película como esta es mejor mostrar que intuir. Esto no es “Tiburón”, no hace falta jugar a no mostrar.

Y cuando Samara Weaving se cansa de ser perseguida y decide dar un giro a su situación, pues el festival se queda corto y es demasiado rápido. Para acabar desencadenando un una escena final que ya intuyes unos minutos antes. Eso sí, si no tienen ganas de darle al coco y buscan lo salvaje, abracen “Azrael”.


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