
“Nightbitch” se presenta como la nueva oportunidad de Amy Adams de conseguir el Oscar a mejor actriz que tantas veces se le ha negado. Es cierto que no es su mejor trabajo, pero si que está al nivel suficiente para optar a la preciada estatuilla. Y eso que la película que dirige Marielle Heller no es a priori algo fácil de llevar a la gran pantalla. Basada en la novela de Rachel Yoder es un retrato de las consecuencias que para una mujer supone ser madre hoy en día.
Visto así, nadie vería nada de fantástico o de terror en ese tema. Pero lo cierto es que todo cambia cuando la protagonista empieza a sospechar que se está convirtiendo en un perro. En ese proceso su “transformación” irá asociada a su rebelión contra cánones que hoy en día parece que todavía siguen en pie.
“Nightbitch” a pesar de sus muchos momentos cómicos deja claro que es un alegato a la parte negativa de la maternidad. Poniendo sobre la mesa las renuncias profesionales, personales y sentimentales que debe aceptar la mujer que deja de ser mujer para ser madre. La película no ataca a los hombres por su falta de compromiso en estos temas, cosa cada día menos frecuente. Pero si deja claro que es algo que se da como por hecho. Algo que un hombre ve normal porque tampoco ninguna mujer le ha dicho que no lo sea.
Esa rebeldía iniciada por el personaje de Amy Adams, se fusiona perfectamente con los hábitos caninos de la misma. La metáfora es evidente, la “liberación” es volver a sentirse libre, poderosa, creativa y salvaje. Y en cada una de las correrías nocturnas de la protagonista hay mucho de esa “liberación”.
Amy Adams lo da todo en la pantalla, acompañada en el papel de marido que parece no querer enterarse de las cosas por un Scoot McNairy que brilla , aunque no a la altura de esa diosa de la interpretación.
Marielle Heller hará que las mujeres entiendan perfectamente a la protagonista y que los hombres acaben de dar como lo más normal del mundo, que la maternidad no es algo que va de serie. Que tiene sus complicaciones, que produce frustraciones y que al final esas frustraciones salen por algún sitio.
Y volviendo al párrafo inicial, creo que “Nightbitch” puede llegar lejos en la temporada de premios si se sabe vender como lo que es y no como una comedia excéntrica. Y los que vean esa comedia son los/las que en el fondo no quieran ver más allá de las situaciones cómicas y de los gruñidos y actos perrunos de Amy Adams.

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