
“Apartment 7A” la precuela de “La semilla del diablo” tenía la difícil labor de no perder demasiado en el juego de las comparaciones con su antecesora. Cualquiera que haya visto la obra maestra de Roman Polanski ya puede intuir mientras va viendo “Apartment 7A” si el objetivo del mal se cumplirá o no.
Ese es otro hándicap, ya que elimina totalmente el factor sorpresa. Así que toca construir una historia que mantenga al espectador enganchado, sabiendo que no puede ofrecerle un final que le vuele la cabeza.
Así que doble quebradero de cabeza para la directora Natalie Erika James. Pero ojala todos los quebraderos de cabeza se resolvieran de manera tan eficiente. Cosa a la que ayuda mucho tener a Dianne West y Julia Garner en el casting. Cada una cumple de sobras. La primera en un rol siniestro. La segunda como inocente jovencita que ha visto truncado su sueño de ser bailarina por una grave lesión.
Si que es verdad que el espectador se puede dar cabezazos ante ciertas decisiones que toma Terry, el personaje al que da vida Julie Garner. Porque una cosa es ser inocente, otra es ser casi imbécil. Pero bueno había que tomarse esas licencias de forma rápida ya que la duración de una película no da para ir poco a poco “minando” la desconfianza de una persona.
Habrá que perdonar eso. Como también hay que perdonar que en demasiados momentos parece que uno este viendo la precuela de la saga “La Profecía”, estrenada con el título de “La primera profecía”. Porque la película recrea perfectamente la época y no se excede en sustos. Y como guinda del pastel el final, que a pesar de saber que no iba a volarnos la cabeza, es brillante en su ejecución.

Deja un comentario