
Vuelven las películas de fantasmas que “vigilan” a los habitantes de una casa. Recordamos como hace unos años “A ghost story” consiguió emocionarnos con sus silencios, su banda sonora y su manera de enfocar la crisis existencialista de un fantasma. Un fantasma a la vieja usanza, con su sabana blanca y esa mirada que decía tanto sin decir nada.
“Presence” película de Steven Soderbergh, que ha sido la elegida para la sesión inaugural del festival de Sitges 2024, tiene como plato fuerte cada uno de los movimientos del fantasma. Pero lo hace sin que veamos al fantasma. Aquí vemos todo a través de sus ojos.
Y lo que vemos es la llegada de una familia a una casa, una familia con heridas por sanar, en especial el personaje de la hija. En plena crisis primero por las cosas de la edad y segundo porque no supera la muerte de una amiga. El resto de la familia es bastante “standard”. Un hijo que quiere ocupar su lugar. Brillante lo importante que resulta para él, ser colega de los populares del instituto.
Una madre (a la que da vida una sorprendente Lucy Liu) y un marido que es el segundo plato fuerte de la película. Porque es quizás el personaje más frágil de la película. El que nunca sabe utilizar las palabras adecuadas para expresar lo que quiere expresar. Es su fragilidad tan enternecedora que se queda en nuestro recuerdo.
¿Y cuál es el papel exacto del fantasma? Pues “velar” por la hija, aunque todo eso sólo se muestra en un tramo intenso pero efímero de la película. Son los únicos minutos en que el espectador nota que parece que pase algo. Eso sí, es tan rápida la resolución del “problema” que no da tiempo a morderse las uñas.
Todo rodado de manera exquisita, los “paseos” del fantasma por la casa siguiendo a los habitantes de la misma demuestran el arte de Soderbergh con cámara en mano. Y son quizás lo más destacable de la película, aunque recordemos ese padre…
“Presence” juega la baza de la tomarse su tiempo pero no parece aspirar a ser tan poética visualmente como la anteriormente citada “A ghost story”. ¿Se hubiera agradecido que todo fluyera un pelín más intenso? SI. ¿Hay que desmerecer la propuesta de Soderbergh? Rotundamente NO.

Deja un comentario