
“Body Odissey” de Grazia Ticarico, es de esas películas que si te las pilla un guionista de los que hacen las pelis de domingo por la tarde, te casca un drama sobre obsesiones por conseguir el cuerpo perfecto para un culturista. Por por las consecuencias del uso de esteroides para dicho objetivo y demás encrucijadas moralistas.
Pero como se presenta en Sitges y en Sitges no están para películas de sobremesa, la película juega en otra Liga, de la que se hace líder rápidamente pero que va perdiendo posiciones a medida que avanza el metraje, Por poner una comparación pasa de líder de la Liga a clasificarse por los pelos para competiciones europeas.
La película a pesar de eso, se marca momentos gloriosos. Como la presentación a un concurso de culturistas de un modo cruel. Con un desenlace moralista, que sirve para recordar a la gente que hay que saber parar . Y no excederse en objetivos que son bastante irreales. Básicamente porque el cuerpo y la edad no perdonan. Pero desgraciadamente a eso le dedican poco tiempo.
Otro momento glorioso por lo cómico es una visita a un domicilio. Y hasta aquí puedo leer…
Dicho esto, es una pena pensar que la trama bien llevada habría dado mucho juego. El problema es querer rizar demasiado el rizo y no saber muy bien como cerrarlo todo. Y abrir otros frentes como una atracción física hacía un joven que en cierto momento puede sentir algo de deseo por la protagonista. Aunque más que deseo uno lo interpreta como “curiosidad”.
La película no sabe gestionar bien por ejemplo las conversaciones que la protagonista pueda tener con su otro yo/su cuerpo. No sabe explicar bien todo lo que rodea a un lago. Y ofrece un final que no queda muy claro. A lo mejor es culpa mía el no saber interpretarlo. A lo mejor me he quedado demasiado ko con lo perturbadora que ha conseguido ser la película durante mucho rato. Cosa que se agradece y mucho.

Deja un comentario