LO DE LAS PELIS Y LA MUSICA…

Pues aquí se disfruta y se escribe sobre cine y música. Se viven las dos cosas, disfrutadlas como yo!!!

ENRIQUE LAVIGNE

En plena vorágine de festivales de cine, finalizado el de San Sebastián y con el de Sitges llamando a las puertas, me planteo entrevistar a Enrique Lavigne. Uno de los productores más famosos que tenemos y que lleva más de 30 años batallando por defender películas y series en las que cree totalmente.

Algo suicida en esas batallas, pero siempre con pasión. Es una hora de charla y pocas veces me ha dolido tanto tener que dejar cosas en la grabadora. Disfruten…

* Más de 30 años llevas produciendo películas y series.  ¿Qué ha cambiado en el mundo de la producción en todo este tiempo?

Yo empecé en el año 92, era una década luminosa en la que salíamos de la Ley Miro. El cine estaba en una situación de conflicto porque había muy poco talento joven que hubiera despuntado. Veníamos de una etapa, la de los 80 en la que se hacía poco cine y el que se había acogido a las subvenciones no era cine comercial. Ni era cine que estuviera buscando una identidad. Entonces empiezan a surgir los primeros fogonazos de directores/cineastas que tienen unas inquietudes. Que se manifiesta a través de películas que son de alguna forma un impulso creativo, surgido de la nada. Por ejemplo Julio Medem, Enrique Urbizu y Alex de la Iglesia.

En esa década el cine empieza a descubrir sus primeros valores, recogidos por una nueva generación de ejecutivos, que empiezan a aparecer á través  de las televisiones privadas.  Que empieza a ayudar, a estructurar un poco un panorama que estaba hasta entonces sin financiar y muy maltrecho. Te estoy hablando de la época gloriosa en la que estrenábamos películas, los que podíamos hacerlas. Películas que encontraban el favor del público.  Eso sucede por ejemplo con “Tesis”. Que abre las puertas a un montón de gente joven, que curiosamente quizás la primera película que vieron fuera “Tesis”.

Esos nuevos cineastas están en un universo que mediáticamente está siendo muy favorecido también por la prensa. Que empieza a preocuparse mucho de la cultura. Creo que todo el mundo remaba en la misma dirección. De alguna forma había un cliente joven que estaba apoyando y caminando de la mano de estos creadores. Esto es algo que ya en la década de los 2000 empieza un poco a diluirse. Quizás por una especie de agotamiento, en esas expectativas. El número de películas que se estrena los fines de semana en España empieza a crecer. Y las decepciones también empiezan a crecer. Nuestro cine se convierte menos competitivo.

En esa primera década de los 2000 donde ya no estoy en Sogecine, sino como independiente, estoy explorando como se hace el cine fuera de España. Me fui con Fresnadillo a Londres a hacer “28 semanas después”. Que curiosamente y para que veas lo que cambian las cosas, en teoría no queríamos aceptar porque una secuela era algo mal visto.. Las secuelas no se hacían más que para video. Y encima deuna película de zombies,  que era algo como de los 80, también de la época del video. Y ahora las secuelas significan éxito y los zombies están por todos lados. Se convirtieron  en franquicias de éxito, llegando hasta la ficción en tv a través de “The Walking Dead”.

Ese viaje que hicimos lo hicieron muchos cineastas, fue la década de abandonar la nave nodriza. Y explorar como se hacía el cine fuera. Producimos “Los otros” de Alejandro Amenábar, que  empieza también a navegar un poco en otras aguas. Paco y Jaume hacen “Rec” y empiezan a viajar fuera para escuchar ofertas de otros directores. La época en la que tanto Rodrigo Cortés como una generación entera de cineastas,  empiezan a buscarse las castañas fuera del fuego español, de la marmita.

* Tengo la sensación que quizás con la aparición de las redes sociales, personajes que trabajan en la industria del cine como pueden ser los productores, habéis obtenido una mayor visibilidad  ¿Crees que la imagen del productor se ha modernizado? ¿Se ha hecho más visible al público en general?

El productor es un gran desconocido. Y por mucho que lo visibilices la gente no sabe todavía muy bien que es un productor. Porque hay tantas definiciones de productores como productores. Las redes sociales en cualquier caso visibilizan a todos los que quieren participar en su juego. Aunque también es una fórmula de comunicación con el exterior y de conectar y contactar con las personas que te pueden interesar. Y no estoy hablando solo de seguidores, te estoy hablando también de talento

* Como productor de películas, quizás pienses en plan romántico, como alguien  de la vieja escuela,  que las películas son  para ver en la gran pantalla. ¿Cómo se lleva el hecho de saber que esa película tardara poco en llegar a las plataformas? Que hay gente que lo verá como una ventaja. Pero que puede generar que muchos potenciales espectadores, esperen a que salga en una plataforma.  Porque tienen  en cuenta que el precio de una entrada es solo un poco más baja que es una suscripción mensual. 

¿ Me hablas como espectador/cinéfilo o como productor?

* Me interesan las dos versiones.

Hay una vertiente romántica.  Sabemos el impacto que tienen las imágenes en una pantalla de cine, no solo por la tecnología. Sino por el hecho de desplazarse, que le des importancia a una película, de que te recorras toda la ciudad o estés deseando que tal día se estrene le película que tu quieres ver. El hecho voluntario de la importancia que tú le des a ese producto, a esa película es lo que crea el evento. Es lo que hace que a ti te impacte cuando la ves.  Los que  hemos vivido la época del cine, tenemos recuerdos de las películas que hemos visto, cuando las hemos visto  y en qué  circunstancias. Y que te importe lo que has visto es una consecuencia de todo lo que te he dicho anteriormente  La sensación no es la misma si estas en casa, donde navegas en tu navegador de películas, en la app de la plataforma que sea. Y decides engancharte a una película porque en ese momento tienes dos horas libres o esa noche quieres verte un ciclo de un director.

Antes cuando estabas en la ciudad y querías ver una película de Buñuel pues igual tardabas  dos años en verla.  Hay algo importante en que tu desees eso. Lo que te llega de alguna forma a casa, tiene menos valor que lo que tú vas a buscar. Eso es algo humano, por lo tanto es muy difícil de explicar. Es absolutamente irracional que quieras pagar por una película 10 euros,  cuando ese el precio que te plantea una plataforma por una suscripción mensual, en la que tienes a lo mejor 6000 títulos a tu alcance.  En realidad lo que te hace más feliz es compartir esa película con gente o la idea/recuerdo que transmite el haberte desplazado/salir una noche con alguien para ver una película determinada.  O llevar a tus hijos a ver por primera vez una película de la saga Harry Potter. Creo que es una  especie de comunidad. Lo que los Lumière crean en el nacimiento del cine. Que es ver las películas, como en un acto ritual , con otras personas alrededor,  las conozcas o no. Eso es una sensación difícil de cambiar/transformar. Por mucho que la tecnología ponga a nuestra mano todas las películas que existan en el planeta.

Como productor es un momento extraordinario para los productores. Todos los productores están trabajando. Se hacen muchísimas películas, pero fíjate, mas películas malas que nunca. Hay menos interés que nunca en las películas que se hacen. Y más desidia por parte de todos en la pirámide. No solo en rodar la película, sino incluso en consumirla. . El anonimato al que nos enfrentan las redes sociales y  las plataformas también conlleva una forma de consumir diferente. En el que se establecen una serie de vicios como la desidia, el desinterés, el cabreo, la ultra exigencia y el ponerte por encima de la película. El conocer todos los condicionantes y estar un poco sujeto a ellos, haciéndolos parte de la experiencia. Y eso no es necesariamente algo positivo.

* Cuando decides producir una película, una serie. ¿Qué es lo que tiene que atraerte de la misma para meterte en esa tarea? ¿Qué es lo que priorizas? ¿Qué sea algo diferente? ¿Qué sea algo de alguien que empieza con todos los riesgos que eso conlleva? ¿O que sea un tiro ganador seguro?

Si analizas mi filmografía de las 65 películas igual hay 20 que son de primero o segundo realizador. Me tira  trabajar con materia nuevo.  Porque tiene una energía diferente que implica muchas veces caminos que no se han transitado. Esos caminos conllevan algo original casi siempre. Eso que me motiva ahora mismo está penalizado. No solo en el sistema de puntos, los sistemas que arbitran las administraciones para hacer películas. Sino porque obviamente  es algo que  no recoge el algoritmo. El algoritmo sólo  recoge aquello que existe previamente. Entonces es mucho más complicado poner en marcha una película de un primer realizador. Cuando me lanzo a hacer “La llamada”  de Los Javis, que ahora mismo son digamos un poco la panacea , lo que todo el mundo quiere, nadie quería  estar, nadie quería ayudarme, nadie quiso financiar. De hecho una parte muy importante la hice con mi propio dinero y la ayuda  de TVE. Cuando inicias la carrera de un director te encuentras muy solo. En los años 90 esto  no era así. Cuando con Sogecine lanzamos “Intacto” o “El milagro de P Tinto”, había un equipo de gente que ayudaba a que eso fuera posible.

* ¿Crees que hoy en día estas películas no se podrían financiar o  nadie apostaría por ellas?

Nadie apostaría por ellas o apostarían en una escala muy pequeña que es lo que está sucediendo. Los propios directores , hartos de esperar que alguien les produzca , deciden acudir al crowfunding o a otras formulas. Por supuesto que siempre habrá productores dispuestos a ayudar a alguien que despunta en un corto. O alguien que de repente  esta en un circulo creativo del que ellos están cerca. Por ejemplo pienso en “Caballo Films” la productora de Sorogoyen, Borja y compañía y el reciente estreno de un novel en el festival de San Sebastian con “Los llantos”.  Los Javi por ejemplo están  produciendo series de nuevos talentos como Claudia Costafreda  o Javier Ferreiro director de la serie  “Mariliendre”. Los Javis  lo han elaborado, porque ellos lo han sufrido y lo han vivido.

* Por poner la comparación es como si me dices “¿Cómo vas a ser entrenador de futbol si no has sido jugador?

Exactamente. Ellos saben más que nadie lo difícil que es poner en marcha un proyecto de un novel. Yo lo he hecho en la pasado y espero seguir haciéndolo. Pero cada vez me encuentro más resistencia por parte de las personas que tienen que apoyar. Que son las televisiones privadas, públicas y plataformas.

* Pero no lo entiendo, porque en teoría con la llegada de la tv privada, se supone que había como más libertad. Se podían tomar más riesgos, porque era algo innovador. Dejaba de ser entre comillas algo casposo.

Eso se llama algoritmo. Han entrado los data. Y el data construye alrededor de lo que ya existe, de la posibilidad de que siga existiendo. El lugar del  productor ahora mismo es romper el algoritmo. No estoy hablando de que las plataformas o la tecnología sean algo malo . Pero es cierto que los ejecutivos se apoyan en un instrumental que es el data. Que se aplica de forma numérica, no humana y no alberga una  posibilidad al error. Como decía Ted Sarandos, el dueño de Netflix, al final ellos cometen errores sustanciales alrededor del data. Las plataformas entraron en nuestras casas un poquito antes del Covid . Y están explorando su enorme potencial constructivo y también destructivo. Las franquicias se han hecho fuertes  en las salas. Y entre las películas que están siendo “castigadas”,  están aquellas cuyo marketing  y lanzamiento está siendo más complicado. Y siempre es  más complicado sacar algo nuevo que algo que ya existe. 

* ¿Hay alguna película en la que hayas estado involucrado que te haya sorprendido de manera especial lo bien que funcionó? Una que el éxito te haya desbordado y sorprendido.

Cada vez que hago una película que tiene éxito me sorprende. Te lo confieso. Y ten en cuenta que yo soy como tú, somos cinéfilos en eso nos reconocemos. Nos gusta el cine y  hemos visto muchísimas películas. Y las películas que más nos gustan son las que nos sorprenden. Hay algo inevitable y es que te gustan aquellos territorios que no se han explorado del todo.  Esas son las que más aprecio cuando funcionan.

Cuando producimos “El milagro de P. Tinto”, en la que estuve codo con lo codo con los hermanos Fesser, sabía que me la jugaba si la película no funcionaba. Y era muy difícil que esa película funcionara. Todo era muy marciano.  Desde Luis Ciges envuelto en un neumático Michelin. Que tampoco estamos hablando de un actor que tuviera una pegada con la gente joven o no joven de ese momento. Estamos hablando de un actor fetiche de Berlanga, actor de generaciones anteriores. Estamos hablando de una propuesta,  que ya en el tráiler era muy complicada de entender. Recuerdo cruzar la Gran Vía, ir a los cines Acteón a la sesión de cuatro y preguntar a la taquillera “dime por favor como está dentro, ¿cuánta gente hay en la sala?” y la taquillera decirme “pues está lleno”. Eso es un milagro. “El milagro de P. Tinto” es que realmente la sala Acteón,  en la sesión de las cuatro de la tarde estuviera lleno.

* Cosa que hoy en día no pasa con ninguna película

Cosa que ahora mismo, con algo que no es conocido o reconocido, sujeto a ese algoritmo es imposible. Ni siquiera con las películas que tienen todas las opciones tienes la sala llena. Piensa que he estado asociado a muchas películas que no necesariamente tenían que ser éxitos. Te hablo de “Intacto” y te hablo recientemente de “La llamada” o de “Verónica”. “Verónica” es un proyecto muy difícil si lo analizas. Estas hablando de una película de terror que se desarrolla en un barrio periférico de Madrid. Esta contando la historia de una chica que tiene una responsabilidad con sus hermanos. Es una película dramática, digamos que es un híbrido. Y lo hibrido y lo nuevo es muy complicado.

* “Verónica” si no me equivoco la pasasteis en Sitges y luego en Netflix. ¿ Los festivales ayudan a a alimentar las ganas de la gente de ver una película en concreto?. Supongo que pasará ahora con “The Substance”. La echaran en Sitges y con todo lo que se diga de la película la gente querrá luego ir a verla.

Los festivales son ahora mismo la catedral del cine. Un sitio de encuentro emblemático y de reunión de cineastas. Los festivales son los sitios de reunión de la gente que le gusta el cine. Nosotros para comunicarnos o encontrar gente, tenemos que ir a los festivales.

* Pero, ¿no crees que se ha masificado mucho? Este año mismo el festival de Sitges sacó las entradas y en poco tiempo ya no quedaba nada.

Los propios directores y programadores de festivales son conscientes del éxito y el alud enorme de público festivalero. Los festivales se han quedado pequeños. Eso significa que realmente hay gente que le gusta el cine y está dispuesta a ver el cine en pantalla grande. Porque hay que gente que lo quiere es no sentirse solo delante de una tv en su habitación. Quiera compartir, porque  la experiencia de compartir sigue estando en la cabeza del cinéfilo, del amante del cine. Los festivales cada vez serán más grandes y cada ciudad tendrá  el suyo. Es  lo que está empezando a suceder. Hay muchas ciudades que ya tienen su festival de cine fantástico. Obviamente no a la altura de Sitges, pero poco a poco encontraremos comunidades de cinéfilos que querrán tener su propio espacio. Ahora, ¿qué eso al final redunde positivamente en el estreno comercial de las películas? Ahora mismo se está demostrando todavía que no. De hecho muchas películas de Sitges no encuentran distribuidor.

* “Speak no evil” pasó por el festival de Sitges, creo que gustó a casi todo el mundo y no tuvo distribución. Luego se hizo un remake y ha llegado a los cines con toda la tranquilidad del mundo y bien promocionada. ¿Como productor pensáis que es un poco ruleta rusa?

No creo tanto en la ruleta rusa. Cada vez veo más las cifras y soy más realista con lo que hay encima de la mesa. Cuando ves “The Substance” piensas “Joder, como se lo van a pasar en Sitges” .Coralie Fergat ha creado una película para Sitges, como hizo en su momento con “Revenge”. Pero ¿has visto las cifras del fin de semana en Estados Unidos? Son lamentables, no hay justicia para las películas buenas.  Pero lo que  nadie le va a quitar a las películas buenas es que sean buenas. Funcionan muchas películas malas en sala, muchísimas, pero no funciona al revés. No todas las películas buenas encuentran su público en salas. Y las plataformas no trascienden sus números y son muy opacos en cuanto a su éxito. Entonces es más difícil saber cuál es el publico de las películas buenas. Pero la notoriedad que consigues en un festival, te permite ver que películas son satisfactorias y cuales lo son menos

* Hace poco ha finalizado el festival de San Sebastián. Y la Concha de Oro ha sido para “Tardes de Soledad” de Albert Serra. Te quiero preguntar porque haya gente que considere que una película, como una obra de teatro, si el argumento o ideología que creen que puede mostrar  no es de su agrado, automáticamente deciden no verla. E incluso dar un veredicto sobre la calidad de la misma. 

Alimentados por las redes sociales generamos un eco de las cosas que nos puedan incomodar o las cosas con las que  no estemos del todo de acuerdo. Y ese eco se convierte muchas veces en censura en vez de convertirse en debate. Las redes sociales no aspiran a debate sano. Aspiran a crucificar y limitan el debate a un insulto. Hemos empequeñecido mucho el espacio de argumentar,  de debatir e entendernos.  Mayoritariamente intento no debatir o preguntar. En relación a “Tardes de soledad”,  lo que si te puedo decir es que la noche anterior no salí porque me la reservaba a las ocho de la mañana. Y no quería estar mediatizado por lo que los demás opinaran o que me contaran. ¿Abrirá un debate? No lo creo, creo que todos tenemos ya de alguna forma un prejuicio. Algo decidido de antemano antes de ver la película. Y eso es algo contra lo que es muy difícil luchar.

* No te quiero robar más tiempo, así que una última pregunta. ¿Cuándo ya no seas productor ¿Qué vas a hacer?

Esta pregunta me la he hecho mucho este año. Porque ser productor implica estar en crisis constantemente. Entro en la cuarta década, las he pasado con nota, con  muchísimos éxitos. Llevamos muchos años y no está siendo nada sencillo. Porque te estás enfrentando a un montón de transformaciones y de cambios. Que no  nos afectan solo a los productores, sino también a los cinéfilos, a los que nos gusta el cine. Estamos viendo como cada vez miramos más hacia atrás a las películas que nos gustaban.  Y cada vez nos cuesta más identificarnos con las películas que vemos ahora.


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