
Imaginemos que Ti West decide cerrar con “Maxxine” la maravillosa saga que inició con “X”. Y que sus ideas para una cuarta entrega se quedan sólo en eso, en ideas. Si esto es así, decir que todo queda ok. Que no hace falta que Mia Goth vuelva a ofrecer una interpretación nivel diosa. Que ya nos quedamos contentos. Con su interpretación y otras cosas.
No voy a hablar de las virtudes de sus predecesoras. La anteriormente nombrada “X” y esa “Pearl” que debería haberle dado a Mia Goth como mínimo una nominación a todos los premios de interpretación de ese año.
Centrándonos en “Maxxxine” uno debe en primer lugar sacarse el sombrero ante la maravillosa recreación que hace Ti West de esos 80 donde la moralidad intentaba castrar las ganas de disfrutar del sexo de la gente. Las cruzadas contra el porno, incluso contra la música heavy eran de un fanatismo que Ti West refleja de manera contundente. Aquí servidor reconoce haberse reído mucho con la referencia al tema “Darling Nikki”. Y servidor también reconoce que no es fácil condensar ese ambiente de luces y sombras, de glamour y “suciedad” de esa época. Sin alcanzar los niveles de brillantez que mostraba la serie “The Deuce Las Crónicas de Times Square”, basta con un paseo de la protagonista y una cámara siguiéndola para maravillarse. La capacidad que tiene Ti West para no dejar ningún detalle al azar se aprecia por ejemplo en un gimnasio de karate y en esos carteles que hacen referencia al tema “Relax”. Hay mucho trabajo en todo esto y lo agradecemos. Como agradecemos una selección musical que le sienta como un guante a la película. Clásicos como “Obsession” y “Bette Davis Eyes” entre otros suenan mientras lo visto en pantalla no deja de tenernos enganchados.
Porque si vas a recrear una época anterior hazlo bien. Y si vas a dotar a tu película de momentos “videoclip” hazlo bien. Y aquí el director se lo ha currado y mucho.
Ya queda claro que en el apartado recreación la cosa está a un nivel muy alto. Ya hemos dicho antes que Mia Goth vuelve a ofrecer una interpretación nivel diosa. Ahora toca decir que un casting donde encontramos a gente como Giancarlo Esposito y Kevin Bacon ofrece garantías. Y las garantías no son un bluff. Esposito brilla y Kevin Bacon sigue con eso de hacer de villano. Aunque aquí es un villano cutre, nada que ver con el que veíamos en “El vengador tóxico”.
Y si sólo hablo de virtudes ¿ es porque no hay defectos? Desgraciadamente los hay. Y el más grande es no ser capaz de mantener la trama de la película a un nivel tan intenso como el inicial. Llega un momento que parece que los guionistas no saben cómo rematar la faena. Y se inventan una trama que desinfla bastante lo anteriormente disfrutado.
Ojo, con eso no estoy diciendo que esa trama no esté rodada exquisitamente y que cumpla. Estoy diciendo que no le hace justicia a todo lo anterior. Y sólo el tema musical de Kim Carnes con ese plano final consigue remontar la “decepción”.
Ahora sólo me queda llegar a casa y tumbarme en el sofá a volver a disfrutar de esa selección de temas. Cerrar los ojos y darle las gracias a Ti West y Mia Goth por lo disfrutado en esta trilogía.

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