
Fede Álvarez nos trae la nueva incursión en el universo de nuestro xenomorfo favorito. Y lo hace con “Alien: Romulus”. El universo Alien ha gozado de grandes maravillas, sus tres primeras entregas son obras maestras. Y también de “comedias” nada disimuladas, como esos crossovers con Depredador. Dos películas muy divertidas y palomiteras. A las que los críticos “machacaron”, sin ser conscientes de que en ningún momento el objetivo fue hacer obras maestras o que perdurarán en los top ten de nada.
No solo de la cuatrilogia original y las dos “comedias” antes citadas ha vivido el universo Alien. También se sumaron “Alien: Covenant” y “Prometheus”. Que sinceramente no aportaron nada nuevo y en opinión de quien esta crítica escribe, fueron inferiores a lo que se podía esperar de ella.
¿Y que se espera de “Alien: Romulus”? Pues mucho la verdad. Tener a alguien como Fede Álvarez tras las cámaras y a Ridley Scott como productor asegura un mínimo de calidad. El primero es un director uruguayo que deja su sello en todas sus películas. Que si hace cine de terror, pues es de terror, nada de medias tintas. Y del segundo, pues que se puede contar del segundo. Harían falta 300 páginas y nos quedaríamos cortos.
Así que con estos dos puntos fuertes y un casting en el que destaca Cailee Spaeny en el papel de Rain Carradine nos metemos en el lio ambientado unos años después de “Alien, el octavo pasajero”. Dejemos claro que Rain no tiene ni de lejos el potencial de Ripley. Pero no creo que esa haya sido la intención de los guionistas. No buscan una nueva heroína, buscan alguien que las pase canutas, como el resto de un casting poco reconocido (cosa que siempre beneficia al espectador).
Fede en el primer tramo ofrece un mundo sucio/peligroso/deprimido en el inicio y eso también es digno de admirar. Es como si hubiera “tuneado” el mundo de “Blade Runner”. No hay lluvia, pero hay oscuridad en cada calle y plano.
Transcurrido ese inicio, el guión conecta de manera muy práctica e inteligente con la película original, incluyendo una aparición totalmente inesperada pero muy gratificante. Se nota que Fede Álvarez es fan de la saga. Pero también es verdad que eso que puede ser un punto a favor, también juega en su contra.
Seguro que también es fan del videojuego “Alien Isolation” porque las escenas en zonas oscuras, casi en silencio, los transportadores, todo eso parece un homenaje a la obra maestra de Sega.
Fede respeta la saga, dejando que la acción y la sangre tarde en madurar, usando un sonido sucio y sin abusar de los efectos especiales. Dándonos tiempo a encariñar/odiar a los protagonistas y dejando claro que los xenomorfos son los maestros de la función. Pero sin darles protagonismo desmedido, más allá de ese tramo final que en ningún momento abruma en demasía al espectador.
Pero se equivoca en querer homenajear demasiado a la saga. En un exceso de guiños nostálgicos. Entiendo que cierto momento publicidad habrá servido para la financiación de la película, pero no tiene ni pies ni cabeza. Y lo de meter con calzador, frases e imágenes ya icónicas de la saga, juega mucho en su contra.
Pero todo eso se perdona ante los puntos fuertes antes comentados: terror, xenomorfos, ambientación y un nuevo personaje… Todo esto hace que “Alien: Romulus” merezca mucho la pena. Busca dar miedo y lo consigue. Promete sangre y la da. Sangre sucia, nada artística. Todo guarro, muy guarro y que bien luce eso. Y hace que los fans de la saga la dejen muy cerca del top 3 en este universo.

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