
Que complicado es ser joven en estos tiempos. Si ya lo era en mi época, no me quiero imaginar el plus de inseguridades, necesidades y dudas que se les plantea a los jóvenes de esta generación. Y sobre eso trata “How to have sex”la película de “Molly Manning Walker”.
En el contexto de tres amigas que tienen claro disfrutar a tope su viaje de fin de curso, asistimos a la desgarradora necesidad de las protagonistas de darlo todo. Todo son borracheras, fiestas y excesos. Y ellas tres no dejan de ser un reflejo del resto de la juventud. La película te habla de jóvenes británicos, pero seamos realistas, como dice el refrán “en todos lados se cuecen habas”. Así que lo de la nacionalidad pues podemos aplicarlo a los jóvenes de muchos más países.
Creo que es una película que se disfruta/sufre más a cierta edad. A mis 49 años, lo de la juventud lo puedo ver como de pasada, así que quizás me sea más fácil analizar lo que estoy viendo en la pantalla. En especial lo sufrido por Tara, a la que da vida Mia McKenna-Bruce. Actriz a la que habrá que seguir de cerca, muy de cerca, porque menudo papelón se trabaja.
Tara no deja de ir de moderna, de querer darlo todo, pero no deja de ser una joven insegura, empujada a comportarse de ciertas maneras porque quizás es lo que toca. Brutal la escena en la fiesta, en la que los presentadores “manipulan” a esa horda de jóvenes con la seguridad de que harán cualquier cosa que les pidan. Es quizás la escena de la película que mas “roto” me dejó.
Ese seguir a la manada, ese buscar la aceptación, es el leiv motiv de Tara, que hará que acepte incluso llegar a límites que aunque ansiaba traspasar, no estaba preparada para traspasar de esa manera.
Aquí podemos analizar la vulnerabilidad de Tara, pero también el asco profundo que nos produce el personaje de Samuel. Que seguramente no verá tan grave todo lo que está pasando, la educación se ha ido a la mierda señores… Bienvenidos a los juegos del hambre..
Una vez traspasado cierto límite, la actuación de Mia McKenna-Bruce sube todavía más de nivel (ya es difícil ya…). Y en cada una de sus miradas y silencios nos produce una incomodidad brutal. Porque hemos sido testigos de algo que veíamos venir, pero no queríamos que viniera.
Película que avisa de los peligros de la “necesidad” de la aceptación. Película que habla de los “lobos” que parecían corderos y reflejo de una juventud que será interesante como afrontará el paso a la madurez.

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