
Ya hace años que Takeshi Kitano es leyenda del cine. Al que en tiempos lejanos vimos como una de las mentes creadoras de “Humor Amarillo” se le tiene que dar las gracias por una filmografía extensa y brillante. Tanto como actor como director.
Películas como “Zatöichi” y “Battle Royale” son por todos los amantes del cine conocidas. Y a sus 76 años, se puede permitir cualquier tipo de locura cinematográfica. Y esto es lo que le permite presentar en el festival de Sitges su película “Kubi”. Una película de samuráis en la que el mismo se ha reservado un papel de actor en uno de los roles importantes.
Dicho así, película de samuráis, uno tiende a pesar en solemnidad, violencia y seriedad. Pero es Kitano, el que se lo puede permitir todo. Y aquí nos encontraremos para empezar con un sentido del humor que baña gran parte del metraje de la película. Da igual que sea por muertes violentas, por cómo se desarrollan las relaciones sentimentales entre samuráis, por un samurái de color hablando español. Si, han leído bien, hasta esa frivolidad se permite Tikano.
El guión que uno podría pensar que es una especie de “Juego de Tronos” por las alianzas, traiciones y demás, no regatea si se trata de reflejar situaciones absurdas. E incluso las batallas épicas, que las hay, tienen su punto cómico en ciertos momentos.
Y todo eso en más de dos horas de metraje que encantarán a los fans de Kitano y dejarán descolocado a quien asociaba la palabra samuráis a clásicos como “Los siete samuráis” o incluso si me apuran “El último samurái”. Si, la de Tom Cruise…

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