
Es evidente que Ana Zlokovic, directora de “Apéndice” conoce la filmografía de Cronenberg. Y seguramente haya visto “La invasión de los ultracuerpos”. Lo comento porque su película, bebe de las dos citadas anteriormente. La historia de Hannah con ciertas molestias en la zona lateral abdominal, siempre sufridas en momentos de estrés, acaban dando luz, nunca mejor dicho a un ser. Momento gore pero muy divertido, que arrancó las risas del público ante un nuevo personaje al que dirías que así de entrada le pillas cariño. Pero amigos eso dura poco.
Más allá de la primera capa que se puede obtener de la película, de las referencias anteriormente citadas al cine de Cronenberg y del clásico de Philip Kaufman, hay un mensaje. Más allá de que la película se ponga tensa con los esfuerzos de la protagonista y su amiga para que todo vuelva a la normalidad, hay un mensaje.
Y el mensaje, en opinión de quien esta crítica escribe, es como la debilidad mental puede ser aprovechada por los demás. Es una brillante metáfora sobre como el dolor de unos puede ser beneficio de otros. Incluso la protagonista en cierto momento suelta un “ya voy a terapia”, defendiendo así la idea de que la salud mental es vital.
Yo, más allá de las escenas más Cronenberg y de la aparición/evolución del ser antes comentado, insisto que es en el mensaje donde está la brillantez de la película. Y es una pena estropearlo con ese epílogo que no aporta absolutamente nada. Quitad ese epílogo y os queda una bonita película para pasar el rato. No se llevará premios, pero desde luego que no es película de domingo tarde en la tv.

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