
Hay que aplaudir las propuestas valientes. Aunque el resultado final pueda no ser convicente, hay que agradecer el intentar ofrecer algo diferente al espectador. Y eso es lo que intenta “All you need is death”, la película de Paul M Duane. La idea de buscadores de canciones originales, nunca grabadas anteriormente, en lenguas gaélicas, es la excusa perfecta para el descenso a los infiernos de los protagonistas.
Será precisamente una canción “prohibida” la que dará inicio a muertes, reencarnaciones y demás lindeces. El sonido en la película, no hablo sólo de cuando se recitan esas canciones, sino en general es bastante hipnótico y casa perfectamente con la idea de que el espectador y los protagonistas se están metiendo en un sitio donde desearían no haberse metido.
Sus escasos 90 minutos son perfectos para la película. Evitando alargar demasiado la trama y al mismo tiempo no ofrecer un final acelerado. Final violento y místico a la vez. Y consecuente, con lo que se intuía que podía pasar. “All you need is death” es valiente, pero no loca. Es decir, en su originalidad no busca tampoco giros de efecto ni demás historias para no dormir. Recursos que muchas veces estropean una película.

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